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Duérmete niño

Duérmete niño

martes 13 de julio de 2010, 00:00h
Si hay un libro de referencia para cualquier padre o madre con bebés es 'Duérmete niño', del Doctor Eduard Estivill. Es muy probable que a una buena parte de los que leáis este artículo, sobre todo si sois jóvenes o no tenéis niños, la cosa os suene a chino, así que os haré a continuación un brevísimo resumen del libro.

Como sabéis, no hay bebé que se precie que a la hora de acostarse no monte un buen espectáculo de llanto desconsolado; al parecer esto se produce por dos causas: o bien el niño trata de llamar la atención de sus papás para que no le dejen sólo en la cuna o bien tiene mala leche congénita y le divierte despertar al vecindario y elevar el índice de suicidios en el matrimonio.

Pues bien el Dr. Estivill –a la sazón firmante con otros 42 "famosos catalanes", a los que salvo Jordi Pujol no conoce ni su padre, del manifiesto contra la sentencia del Estatut– propone, básicamente, que para conseguir que el niño se duerma solito, lo que hay que hacer es dejarlo llorar hasta que se canse en intervalos cada vez mayores, porque cuando vea que no vamos a sacarlo de su cunita y mimarlo, dejará de llorar. El método puede parecer un poco cruel y tiene muchos detractores, porque el primer día el niño llora hasta casi reventar, pero en poquitos días se va callando, hasta dormir como un lirón sin montar un berrinche.

Lo cierto es que el método funciona y Estivill ha debido vender más ejemplares de su libro que El Quijote y, dado que el método está contrastado, propongo su utilización para todos estos niños grandecitos nacionalistas, que lloran y lloran sin parar porque no nos tragamos que sus diferenciadores deseos pueblerinos sean necesidades ciudadanas.

Se trata de dejar, como el propio Estivill nos propone, que estas criaturitas se den el berrinche sin hacerles ni caso. Que se hinchen a llorar y moquear, porque todos sabemos que lo que piden no es importante para nadie, son solo sus caprichos de bebé egoistón y malcriado, así que dejémoslos en su cunita solos, hasta que se callen.

Ya sé que seguirán varios días gritando y lloriqueando, todos los niños lo hacen, pero el Dr. Estivill sólo nos impone una regla: perseverancia. Tu deja que berreen sin hacerles ni puñetero caso, que al final se callan.

Le veo dos ventajas al método, la primera es que proviene de uno de ellos, no del Tribunal Constitucional y la segunda es que a este tipo de bebés no nos da ninguna pena oírles llorar.

Ángel Garrido es concejal presidente de Villa de Vallecas
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