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Primer empresario chino en el Pleno de la Cámara de Comercio

Hong Guang: 'Si las empresas españolas no van a China, los chinos comprarán a otros países'

Hong Guang: "Si las empresas españolas no van a China, los chinos comprarán a otros países"

sábado 10 de julio de 2010, 00:00h
Las relaciones comerciales entre Europa y China siguen estando basadas, a día de hoy, en el recelo y la desconfianza derivadas del desconocimiento mutuo. La distancia entre los dos mundos -física y cultural- continúa siendo un muro que acaba desembocando, de forma inevitable, en los estereotipos. Ahora, sin embargo, los empresarios madrileños cuentan con una ventaja para cruzar ese puente. Hong Guang Yu Gao acaba de incorporarse -como miembro de pleno derecho- a la Junta Directiva de la Cámara de Comercio.
"China, en unos años, va a ser el mayor mercado del mundo, y mi intención es aprovechar mi experiencia para intentar ayudar a las dos partes". Esa experiencia le trajo hace 24 años a España a trabajar en el restaurante de sus tios "para lograr una vida mejor". Tenía sólo 16 años y tuvo que madurar de golpe. "Me levantaba todos los días a las cinco de la mañana para ir a clases de español y después trabajaba durante todo el día. Era muy duro. Me quedaba dormido en el Metro de cualquier forma, sentado  o de pie", recuerda.

Pero ese esfuerzo tuvo su recompensa. Una vez que aprendió el idioma, y con sus primeros ahorros, Hong Guang -'Juan', como se hace llamar en España- se lanzó a la aventura empresarial y montó su propio restaurante. "Me asocié con una familia que era de un pueblo cercano al mio. Yo me encargaba de todo: de las facturas, tratar con los arquitectos, pedir permisos... Recuperé rápido el esfuerzo que hice para aprender español". La aventura del restaurante prosperó y Hong Guang dio un paso más allá en sus ambiciones para vender muebles chinos en España. Ahora, Hong Guang no sólo trae productos chinos a España, sino que ha invertido la dirección de sus viajes y lleva hasta China productos tan españoles como aceite, vino y, como no, el flamenco.

El lenguaje es, precisamente, la principal barrera para ese desconocimiento que hay entre la sociedad española y la comunidad china...
Sí, es muy importante. Los chinos vienen a España y no vienen preparados. Venimos a buscar una vida mejor sin saber nada de español, sin conocimientos empresariales ni sobre la cultura española. Entonces tenemos que aprender todo de nuevo. Llegar aqui es un paso muy largo y sin comunicación no hay confianza.  Si no hablamos, nadie sabe lo que tu piensas, lo que necesitas...

En ese sentido, su reciente nombramiento es un paso muy importante. ¿Qué significado tiene para usted?
Si, para mi es un paso fundamental. Me siento muy orgulloso de trabajar con Arturo Fernandez y con mi amigo Alfonso Tesano. Ahora, mi objetivo es compartir mi experiencia con los empresarios españoles para ayudarles todo lo que pueda a hacer contactos con la Camara de Comercio de China. Ahora mismo, por ejemplo, he estado con unos empresarios muy importantes de China para que conociesen España. También esta semana que viene voy a llevar a un grupo de 30 empresarios españoles a China. Todo eso son acercamientos. China es un país emergente y tiene necesidad de muchas cosas. Al mismo tiempo, España es un pais muy rico que tiene muchas cosas que llevar (a nivel de diseño,arquitectura, tecnologia, eólico, alimentos como aceite y vino...). Si nosotros no vamos a China, los chinos van a comprar a otros países.

¿Como son ahora mismo las relaciones comerciales entre España y China?
Ahora mismo están bien, lo que pasa es que, últimamente, la UE ha levantado una barrera a los productos chinos y ha hecho muy difícil que sus productos lleguen a Europa. El empresario chino está sufriendo mucho por eso, y luego está también la revalorización del yuan. Traer productos a España cada vez sale menos rentable y ha habido gente que ha perdido mucho dinero.

Siempre se habla de China como un país muy atractivo para invertir, con un gran mercado, pero parece que el empresariado español no termina de lanzarse...
China tiene un gran desequilibrio comercial entre sus exportaciones e importaciones, pero no siempre es culpa de China. Los chinos acogen muy bien los productos españoles y europeos. El problema es que los empresarios europeos no han llegado a China. Hay excepciones, como Zara, que se ha lanzado y acaba de abrir varias tiendas en las mejores zonas de las mejores ciudades de China. Las empresas chinas, además, están un  poco retrasadas respecto a las españolas. Pero, sobre todo, China es un mercado emergente de 800 millones de personas. En breve, China va a ser el país que más consuma de todo el mundo. Hay mucha gente que todavía no tiene nevera en casa, y alguien tiene que vendérselas... Pero sigue habiendo dos problemas fundamentales: la distancia física y la falta de conocimiento entre las dos culturas. Por eso quiero aprovechar mi experiencia en la Cámara de Comercio para intentar ayudar a las dos partes, empresarios españoles y chinos, a romper esas barreras.

¿Como ha recibido su eleccion el colectivo de empresarios chinos? Su nombramiento puede darles una voz dentro del empresariado español.
Si, no solo tener una voz. La ley marca que todos los empresarios tienen las mismas obligaciones y derechos, y yo pretendo ese acercamiento al empresario chino para asesorarle y explicarle la normativa para que estén más integrados.

¿Tiene unas caracteristicas especiales el comerciante chino?
Siempre digo que todos los chinos, en el fondo, son comerciantes y emprendedores. China ha sido toda la vida muy negociante y muy comerciante. Lo llevamos en la sangre. Hace 4.000 años ya veniamos a Europa a vender cosas en la ruta de la seda. Ahora, aquí, los chinos aprendemos a base de trabajar en un negocio y gracias a la ayuda de otros compatriotas, de las familias... Por eso el comercio chino está especializado en determinados sectores, como restaurantes, tiendas de ropa o los pequeños bazares.

Existe también la imagen del empresario chino dedicado de forma exclusiva al trabajo... ¿Qué tiene de real y de estereotipo?
Hombre, a los chinos también les gusta disfrutar y vivir bien. Les gusta tener tiempo libre para ir de vacaciones, ir al cine... Pero a esta primera generacion le falta el apoyo del lenguaje y, sobre todo, que el empresario chino tiene que empezar todo de nuevo. El chino sacrifica mucho más tiempo para formarse, aprender español, levantar el negocio... Y luego, claro, es más dificil para un chino que no sabe español ir al cine.

Esa dedicacion casi exclusiva al trabajo se convierte en una ventaja competitiva que se perderá si las nuevas generaciones se incorporan a la cultura del ocio...
Supongo que sí, pero no hay mas remedio. Aunque todos los negocios, y eso es válido también para los españoles, requieren sacrificio. El empresario tiene que ser el primero en entrar a trabajar y el último en salir. Si no es así, la empresa ya no funciona. Llevar una empresa es sacrificio.

Hay otro estereotipo que relaciona los productos chinos con la mala calidad...
En China hay de todo. Fabrican las mejores marcas del mundo y las peores. Lo que pasa es que los pequeños comercios chinos se caracterizan por tener precios bajos y, claro, para vender barato no puede tener mucha calidad. La gente tiene que entender que un producto que se vende por uno o dos euros tiene que tener un margen de beneficio... Pero además, China está invirtiendo en tecnologías, como energía solar, electrodomésticos, televisiones, ordenadores... La industria china está muy avanzada, aunque la mayoria de los chinos que hay aqui en España se han dedicado a los productos de bazares y eso ha creado una imagen de mala calidad.

¿Hay una receta china contra la crisis?
Los chinos, en crisis, sufren como cualquier otra empresa. Han bajado las ventas un 40 o un 50 por ciento con la crisis y hay mucha gente al borde de la quiebra. Lo que pasa es que los chinos aguantan más tiempo sus negocios, tienen más paciencia y un gran sentido de la solidaridad y las familias ayudan a mantener el negocio.

¿Y cuál es la suya?
Los chinos consideramos que la crisis es oportunidad. Es arriesgado, pero puede ser el mejor momento para invertir. Para mi, la receta es el sacrificio de tiempo y cuidar el marketing. Esto lo veo con frecuencia en China con los productos españoles. Allí se conocen mucho los productos franceses e italianos, que no son mejores que los españoles, pero sólo con poner la etiqueta 'made in france' ya salta una diferencia de precio muy importante. Falta un poco de audacia para que los productos españoles lleguen a ese mercado.
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