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Imitando a Edison: el chispaboli

Imitando a Edison: el chispaboli

domingo 12 de febrero de 2012, 00:00h
Los alumnos del Colegio Montpellier nos muestran cómo convertir un tornillo en un 'bolígrafo' para grabar sobre superficies metálicas en un taller dirigido a estudiantes de la ESO y de Bachillerato.
Materiales
- Tornillo de acero de cabeza hexagonal de unos 5 cm de longitud con dos arandelas y una tuerca.
- Tornillo de cabeza plana y punta afilada (afilarla) con su tuerca correspondiente.
- 10 m de hilo de cobre esmaltado lijado en los extremos.
- Listón de latón de 7 cm × 1,5 cm.
- Cinta aislante.
- Fuente de alimentación (12-15 V).
- Cables para conexiones.
- Metales para grabar: estaño (tiendas de manualidades), cobre.



Fundamentos científicos y de desarrollo
En la época de Edison, los efectos magnéticos de la electricidad empezaban a conocerse, y sus aplicaciones suponían un reto constante para una mente tan activa y práctica como la suya. Grabar en metal en un mundo en el que estos materiales eran la base del desarrollo tecnológico era una necesidad hasta entonces lenta. Y Edison pensó: hagamos un electroimán (enrollamiento con hilo de cobre esmaltado en torno a un tornillo de acero y rematado en sus extremos por arandelas; el extremo del tornillo en punta se enrosca en un palo de madera del grosor adecuado), de forma que atraiga a la cabeza de un tornillo afilado en su punta que atraviesa un fleje de latón.

Un extremo del cable del bobinado se une al fleje de latón, fijando la conexión con cinta aislante, cinta que servirá además para unir el palo con el fleje, y el otro extremo se deja libre para unirlo a un polo de la pila o de la fuente de alimentación.

Por otra parte, el material de metal que se quiere grabar se conecta al otro polo de la pila o de la fuente de alimentación. Así, al tocar la punta del tornillo al metal que se desea grabar, el circuito se cierra, actuando como imán, de forma que atrae el tornillo, abriéndose el circuito. Cuando la distancia entre el tornillo y el metal es suficientemente pequeña, entre ambos se establece un arco voltaico capaz de "quemar" el metal, dejando la huella correspondiente. La repetición de circuito abierto-cerrado permite grabar, escribir en metal. Los rayos de las tormentas, los sopletes de arco voltaico y el timbre son extensiones de esta misma historia que se pueden trabajar en un aula.

A tener en cuenta: el fleje de latón no debe tocar el bobinado; y entre la cabeza del electroimán y la del tornillo puntiagudo debe haber unos pocos milímetros; para escribir no se debe apretar.

¿Qué hizo el visitante?
El visitante quería escribir y escribió lo que quiso: su nombre, el de su amor o el de su [email protected] Primero practicaba en papel de borrador (cobre) y luego en una pequeña chapita de estaño que se llevaba con ilusión y sorpresa por la difícil explicación y lo fácil de realizar, y es que así es la tecnología. Algunos se fijaban en las pantallas de la fuente digital que teníamos, en las que se veía cómo variaba el amperaje mientras escribían. ¡Claro! Circuito abierto-circuito cerrado… Otros apretaban y apretaban, y así, claro, no hay arco voltaico que se forme. Muchos creían que se escribía rayando el metal con el tornillo y había que demostrarles que no era así. Nuestros muchachos trabajaron lo suyo.

Responsables:
Servio Carpintero
Carlos Alcaraz

Fuente: VII Feria Madrid por la Ciencia
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