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Filosofía de alcalde: Gallardón visita Villa de Vallecas

Filosofía de alcalde: Gallardón visita Villa de Vallecas

Por Enrique Villalba
martes 15 de junio de 2010, 00:00h
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, visitó este martes Villa de Vallecas, donde pudo observar los resultados de su gestión en los últimos siete años. La cercanía y el mantenimiento de las zonas verdes, la calidad de la vivienda protegida y la transformación de la realidad centraron sus impresiones sobre el distrito.
Continuaba Alberto Ruiz-Gallardón su serial de paseos por los distritos, esta vez en régimen de cinco visitas clave y comida con los vocales vecinos de las juntas de distrito, por aquello de hacer honor a las bases de la política madrileña. Los susodichos le esperaban en el centro juvenil El Aleph con el concejal presidente, Ángel Garrido, a la cabeza. Y para hacer honor al nombre borgiano, el regidor sacó la filosofía (de alcalde) en una visita bastante tranquila y sin demasiado contacto vecinal, para intentar valorar las reformas de calado que ha realizado en el distrito.

En el centro juvenil saludó a todo el equipo de vocales, con mayoría de féminas. Ángel Garrido se explayaba en un amplio discurso sobre lo que estaba devolviendo el distrito que preside a Madrid, la ciudad a la que Vallecas se anexionó hace casi 60 años.

Ruiz-Gallardón hablaba de reequilibrio territorial, de transformar la realidad y de no conformarse. Metía cornadas (muy finas, eso sí) al Fondo Estatal de Inversión Local (reduciendo su importancia) y la gestión de las Juntas (a las que ponía como eje fundamental de la política municipal, a pesar de que ha reducido sus competencias y su presupuesto a la mínima expresión en estos siete años). Garrido le replicaba hablando de que su carácter, como vallecano de nacimiento, era de natural contestatario, defecto que ya atribuía al alcalde ("como un hijo a su padre", aseguraba) y por eso nunca se conformaba. Mientras, Cobo ponía cara de póquer. No en vano, Garrido había sido el concejal que había encabezado la propuesta de su destitución como portavoz popular en el municipio.

Miradores en todoterreno
En la puerta esperaba un autobús (fletado por la Junta) para comenzar el garbeo de pre-precampaña. Paró 200 metros más adelante, porque ¿para qué va a gastar suela la Corporación si puede ir motorizada? Alberto observaba sorprendido un solar donde había obras de construcción, a lo que Garrido contestaba que daba gusto que volvieran las obras y el polvo porque estaba todo muy parado. Paseaban por zonas verdes junto a viviendas adecuadas por el Consistorio, entre vecinos boquiabiertos al ver a su alcalde y perros con la correa correspondiente. Ruiz-Gallardón envidiaba que la gente tuviese zonas verdes junto a su casa, algo que en el distrito de Centro es impensable. "Tengo que irme hasta el Retiro y me pilla a media hora andando. No sabéis lo que tenéis", comentaba. Similar opinión tenía sobre los polideportivos.

El siguiente paso fue el mirador del Príncipe, donde el alcalde subía en todoterreno años antes de su adecuación. Ruiz-Gallardón aseguró que sería una pena que se paralizase todo el desarrollo urbanístico de la zona, uno de los puntos más nuevos y privilegiados de la ciudad. Hacía hincapié en la calidad de la vivienda protegida con respecto de la de construcción privada, y cómo hay que potenciarla.

Parques vallados
Después llegó al parque de la Gavia, antiguo erial y nuevo parque de ribera que pretende ser autoabastecido. La delegada de Urbanismo, Pilar Martínez, explicó las bondades del lugar, recuperado como extensión de Vallecas hasta el río, plagado de cerezos, arbustos y láminas de agua. Martínez y Cobo discutían dónde se iba a ubicar el parque de aguas bravas. El alcalde explicaba que, a pesar de la visión de un espacio abierto del arquitecto del proyecto, Toyo Ito, era partidario de cerrar con vallas el recinto para su correcto mantenimiento.

Para finalizar la visita con los periodistas, dio un paseo desde el área intermodal de Sierra de Guadalupe, que combina metro, autobús y Cercanías. La delegada de Obras y Espacios Públicos, Paz González, le mostraba el trabajo que se ha hecho en el casco histórico convirtiendo calles estrechas en zonas empedradas con calzadas de movilidad mixta (para peatones y coches). Él, mientras tanto, trataba de recordar restaurantes en condiciones en el barrio. En el tiempo de descuento, cuando ya enfilaba el condumio, el alcalde fue asaltado por doce docenas de vecinos que salieron en tromba de una pollería para saludarle. Que si uno quería darle las gracias por darle una casa a su hijo en Sanchinarro, que si otro había cazado en una finca de Gredos de su familia, que si la de más allá le preguntaba si se acordaba de ella de una ocasión en la que coincidieron hace años. Los vocales del PP del distrito se ponían las botas haciéndole fotos. La página web de la agrupación iba a echar humo con las instantáneas. Pero eso sería a última hora de la tarde. En ese momento tenían comilona.
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