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Encrucijada sindical

Encrucijada sindical

lunes 14 de junio de 2010, 00:00h
El 8-J todos los empleados públicos estaban llamados a un paro general contra los recortes salariales impuestos por el gobierno “socialista”. Los sindicatos convocantes, entre los que se encontraban UGT y Comisiones Obreras, estimaron el seguimiento en torno al 75 por ciento, mientras el gobierno lo cifraba en el 12 por ciento aproximadamente.

Motivos tenían, los empleados públicos, para acudir masivamente a este paro general, ya que además del recorte salarial se ha incumplido lo firmado por la propia Vicepresidenta De la Vega, hace pocos meses, con los sindicatos de la función pública. Al margen de las cifras, de unos y de otros, la realidad es que no se escenificó un paro masivo en los distintos sectores que estaban llamados a movilizarse, y qué decir de la manifestación vespertina por las calles de Madrid.

Ahora toca reflexionar. Por un lado, el gobierno de Zapatero no crea que por el escaso seguimiento de los funcionarios sus medidas son aprobadas sin descontento social y, por otro, que los sindicatos, sobre todo UGT y Comisiones Obreras, analicen el poco apoyo que han tenido y por qué.

Es evidente, que los mercados financieros pretenden hincar el diente al Estado del Bienestar e incluso eliminarlo. Quieren una Europa americanizada. Pero, ¿por qué un gobierno llamado socialista permite el juego a quitar prestaciones sociales?. Y ahora, viene la reforma laboral, la cual no ha sido posible  consensuarla con los sindicatos mayoritarios. Entiendo, comprendo y comparto el enfado de las centrales sindicales y sus representados, que no son otros que los trabajadores y trabajadoras y las capas sociales más desfavorecidas de nuestra sociedad.

Pero en una crisis global financiera y económica con unas medidas antisociales como las que en Europa se están llevando a cabo no se entiende el silencio de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), ya que sería bueno, y para eso está, el poder centralizar actuaciones y movilizaciones de los trabajadores europeos, y cuanto antes mejor. No vale ir a una movilización para finales de septiembre cuando los mercados financieros, de manera global, tienen una avaricia sin límites, día a día, por quebrar el actual Estado del Bienestar. Por cierto, conquistas sociales que fueron conseguidas por el esfuerzo y la abnegación de los sindicatos de clase.

Aquí en España, los sindicatos UGT y Comisiones Obreras están en una encrucijada sindical tras las últimas medidas del gobierno de ZP y el fracaso de la negociación de la reforma laboral. Pero también tienen una situación delicada por el escaso seguimiento en la primera movilización de los empleados públicos del pasado 8-J y los pasos a seguir en el futuro. Sería bueno que quién tiene la capacidad de análisis en los órganos sindicales correspondientes hicieran una reflexión sobre la capacidad y la representatividad que hoy tienen, de manera real, los sindicatos de clase.

Sigo creyendo, de manera fehaciente, en la necesidad de tener sindicatos de clase fuertes y representativos pero, para eso, los actuales dirigentes sindicales tienen que tomar las medidas adecuadas para acercar los sindicatos a los trabajadores en las empresas, y explicar los beneficios de estar afiliados. Cuando crecen los sindicatos corporativos, en las empresas, es porque en algo estarán equivocándose los sindicatos de clase.

Aspectos como la información y la comunicación sindical son esenciales en un mundo nuevo y tecnológico. Y ahí, Comisiones Obreras lleva ventaja a UGT, toda vez que el sindicato ugetista no cree en tener unas estructuras comunicativas estables ni profesionalizadas, ni a nivel confederal ni en Madrid. El sindicato de orientación socialista abandonó ese modelo comunicativo y así le va. Por cierto, el primero que ha anunciado que se realizará una huelga general en nuestro país ha sido Fernando Lezcano, secretario de comunicación de Comisiones Obreras. ¿Coincidencia o saber hacer?. Y UGT a remolque informativo.

Debe crecer la base social de los sindicatos UGT y Comisiones Obreras, que signifique un fortalecimiento organizativo, para abordar los retos del futuro. Ahora con más razón, la reflexión y la humildad son más necesarias que nunca. Los trabajadores y los ciudadanos lo agradecerán.
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