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Catedrático de Filología en la Universidad de Alcalá

Alvar: 'Un pueblo que no tiene memoria histórica deja de existir'

Alvar: "Un pueblo que no tiene memoria histórica deja de existir"

viernes 28 de mayo de 2010, 00:00h
Carlos Alvar lleva más de 30 años dedicado al estudio de las literaturas románicas de la Edad Media. Y desde hace casi 20, también a difundir y dar a conocer la obra del mejor escritor español de todos los tiempos: Miguel de Cervantes Saavedra.
La lengua es la forma de comunicación por excelencia, pero también un medio de expresión artística (literatura) y por tanto un reflejo fiel de una sociedad concreta en un momento determinado. A través de su estudio podemos entender y conocer cómo éramos, cómo somos y cómo hemos evolucionado. Los encargados de estudiar estas manifestaciones del uso de la lengua son los filólogos, hoy charlamos con uno de ellos, Carlos Alvar Ezquerra.

"Un filólogo estudia la lengua desde el punto de vista de su uso - aclara- podemos hacerlo de forma histórica, a través del tiempo; cómo era el español en el siglo XII o en los siglos XIII, XV, XIX… o sólo del español en la actualidad, ver como es en América, en Andalucía o en Castilla la Mancha…". De los aspectos más abstractos (morfología, sintaxis, etc…) se ocupa la lingüística.

"Soy especialista en literaturas románicas -continúa- que son las literaturas de las distintas lenguas derivadas del latín. Mi trabajo de investigación se centra en ver qué tienen en común esas lenguas que surgieron a partir de ese tronco común y que fundamentalmente son el gallego y portugués, el castellano, el catalán, el provenzal, el francés y el italiano (con sus modalidades siciliana y toscana). Y digo fundamentalmente porque también surgieron otras como el rumano y distintas variedades como asturiano, aragonés". Es a partir del siglo XII cuando esas lenguas empiezan a tener una literatura propia porque, aunque el latín ya se había abandonado para la comunicación, hasta entonces sólo se escribía en esta lengua culta".

Me surge la duda, de si el nacimiento de estas nuevas lenguas podría ser el germen del sentimiento de nacionalidad; que su aparición fuera un modo consciente de diferenciación entre unos pueblos y otros. Carlos Alvar rebate esta idea: "En esta época, la conciencia de nacionalidad aún no existía. Más al contrario, había una continuidad en todo el occidente europeo, incluyendo Inglaterra, en cuanto a lo que se estudiaba y en cuanto a lo que se escribía aunque cada uno lo hiciera en una modalidad lingüística distinta. Realmente las nacionalidades empiezan a surgir a partir de finales de los  siglos XIV-XV; la conciencia de que uno es español frente a otro que es francés es propia del Renacimiento.”

Los trabajos de Alvar
Volviendo al trabajo de Carlos Alvar, este catedrático, se ha especializado en el estudio de la literatura comprendida en el periodo entre el siglo XII y finales del XV, esto es: poesía de los trovadores, poesía gallego-portuguesa, poesía italiana de los orígenes, poesía francesa, poesía castellana y poesía de los cancioneros. Además, otro de sus campos de investigación son los textos épicos, Cantares de Gesta como el Poema del Mío Cid o el Cantar de Roldan; poesía épica en Francia y en el norte de Italia; y literatura sobre el Rey Arturo y libros de caballería, desde los orígenes hasta el Quijote. Sin embargo, uno de los aspectos que más le fascinan es el de la traducción.

"Me refiero a qué textos se traducen en esta época, quiénes los traducen, por qué los traducen y para quién se traducen. Me interesa porque la traducción es también una forma de relación cultural entre los distintos reinos durante la Edad Media; a través de su estudio vemos que hay una indudable relación entre Italia y Francia, entre Francia y España. En fin, en todo el occidente europeo se aprecia un movimiento común. Por ejemplo, sorprende que en el siglo XIII en Islandia se leyera exactamente lo mismo que en Castilla, o que, en el XII, en Noruega se tradujeran los mismos textos que en Italia o en España. ¿Qué se traducía? La historia de Alejandro Magno, la de Troya, textos de carácter didáctico moralizante (el debate del alma y el cuerpo), el Cantar de Roldán, historias sobre el Rey Arturo".

Cervantes y el Quijote
Pero por si éste no fuera en sí mismo un trabajo ingente, Carlos Alvar es también uno de los máximos responsables de la divulgación de la obra de Cervantes en todo el mundo. En 1992 nació el Centro de Estudios Cervantinos, institución de la cual es director, y cuyo objetivo es promover el patrimonio cervantino, proteger y difundir la lengua y la cooperación entre los investigadores y los artistas, además de ser lugar de encuentro, formación e investigación y protección de la misma. En la actualidad, está regido por un patronato del que forman parte El Ministerio de Educación, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y la Universidad de Alcalá de Henares.

"No me considero un experto en Cervantes -apunta- digamos que mi gestión como director del Centro me obliga a conocer su obra y a profundizar en ella. Nuestro interés en Cervantes lo es en un sentido amplio: la época en la que vivió, sus orígenes, que había leído, cómo se fue formando intelectualmente”.

En los 18 años de vida del Centro su actividad ha sido realmente frenética, estos son sólo algunos ejemplos: edición de guías de lectura de diferentes libros de caballería; rescate y edición de manuscritos de libros de caballería de la época (s. XVI y XVII) muchos de los cuales no se habían editado desde el XVII y otros que ni siquiera se había editado; edición, por primera vez en la historia, de la obra completa de Cervantes con notas, “había ediciones sueltas- nos aclara Carlos Alvar-  pero no una edición de la obra completa anotada”.
Actualmente, los grandes dos grandes proyectos en los que están trabajando son La Gran Enciclopedia Cervantina y El Banco de Imágenes del Quijote: 1605-1905.

"La Gran Enciclopedia Cervantina es un proyecto en el que llevamos trabajando más de 10 años. El primer volumen vio la luz, con el apoyo de la Comunidad de Madrid, en 2005 con motivo del centenario del Quijote; acabaremos en 2015 que es el centenario de la segunda parte".

Además de la edición impresa, de la que ya se han publicado 6 volúmenes de más de 1.000 páginas cada uno de un total de 11 ó 12, están realizando también una edición en soporte digital que incluye múltiples enlaces con el fin de facilitar las búsquedas. "El otro gran proyecto que tenemos entre manos es un Banco de Imágenes sobre Cervantes y el Quijote. Se trata de un trabajo ingente pues pretendemos que las consultas puedan realizarse por diversos campos: por ilustrador (Doré, por ejemplo, y que salgan todas las ilustraciones de este autor; por edición (Amberes 1680), o por temas (D. Quijote y los molinos de viento). Tenemos ya recopiladas más de 12.000 ilustraciones procedentes de todo el mundo".

Aprender del pasado
Llegados a este punto de la conversación, le pregunto qué destacaría de la obra de Cervantes, por qué hay que conocerla, por qué descubrirla, cuál es su importancia real. Su respuesta es contundente. "Aunque todos estamos de acuerdo en que el Quijote es la obra más importante de Cervantes, creo que no somos plenamente consientes de hasta qué extremo. Se trata de uno de los grandes mitos que han llegado desde el siglo XVII hasta nuestros días y que ha contribuido a configurar el pensamiento occidental. De él podemos aprender muchas cosas, errores y aciertos pero sobre todo una literatura brillantísima, maravillosa, una literatura que estudiaron e imitaron después escritores de todo el mundo; Cervantes ha sido leído por todo el mundo y muchos han aprendido a escribir leyéndolo".

En Cervantes hay una imaginación enorme, pero también verosimilitud, tanto que en Castilla la Mancha han llegado a creerse que Don Quijote pasó por aquellos caminos. Don Quijote es un ente de ficción y podemos ponerlo aquí o allí o donde nos de la gana, pero no por eso dejara de ser un ente de ficción. Ahora, está tan bien construido, es tan verosímil, tan creíble, que al final todo el mundo piensa que en una mañana del mes de Julio o Agosto del año, pongamos 1597 por ejemplo, se puso en marcha un señor de un pueblo de la Mancha y empezó a hacer barbaridades por aquel territorio.

Pero resulta que si te pones a analizar, esto que cuenta viene de una tradición, esto otro es una anécdota que ya contaban en el siglo II, aquello es un cuento tradicional y vemos que con todo Cervantes ha construido una obra llena de imaginación pero muy verosímil. Y esto es lo que han venido haciendo después todos los grandes escritores, cualquier novela, y no tiene porque ser necesariamente histórica, tiene que ser creíble.

Pero no sólo debemos estudiar y dar a conocer a Cervantes, sino también a Góngora, y a Quevedo, y a Tirso, y a otros muchos; debemos estar orgullosos de nuestro pasado y, concretamente del Siglo de Oro, porque forma parte de nuestra historia; no podemos olvidar la historia, no podemos olvidar nuestro pasado. Hay que estudiarlo, entenderlo, comprenderlo; saber cada vez más, conocer con mayor profundidad el siglo XVIII, la Edad Media, el Siglo XIX.

Es fundamental porque es la memoria histórica, "es nuestra memoria histórica. Y un pueblo que no tiene memoria deja de existir, y un pueblo civilizado no se lo puede permitir. Son nuestro pasado, nuestras raíces; somos en la medida de lo que fuimos". Desde luego son palabras que rebosan pasión, fuerza y belleza pero también grandes dosis de verdad. Deberíamos tenerlas en cuenta y ser más conscientes de la impresionante riqueza literaria que tenemos, del maravilloso legado que autores como Cervantes y otros muchos nos han dejado. Deberíamos conocerlos, estudiarlos en profundidad, aprender y enorgullecernos.
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