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José Tomás: las cornadas humanizan a los mitos

José Tomás: las cornadas humanizan a los mitos

domingo 25 de abril de 2010, 00:00h
La religión compulsiva y laica que es la Fiesta de los toros, sobre la que los nacionalistas catalanes y los falsos ecologistas han montado una absurda gran polémica, siempre ha tenido sus catecúmenos y sus monaguillos. Sus feligreses y sus sacerdotes. A veces, incluso sus Papas y/o Sumos Sacerdotes, y en escasas ocasiones, aparecen sus mitos que alcanzan la categoría de dioses y olé.

Es el caso del también conocido como 'mesías', exagerando ya un poco, un tal José Tomás, que seguro les suena a todos, aficionados o no; taurinos o antitaurinos; nacionalistas catalanes o no. La aportación a la liturgia olorosa y flamígera de la Fiesta de este coletudo madrileño ha sido fundamental desde su aparición. A base de máximo valor, máxima responsabilidad y toreo puro, se 'comió' a todos sus rivales, en el ruedo casi siempre; en las taquillas, eternamente.

Porque era/es distinto al resto. Porque no se deja manipular por el decimonónico y casposo sistema que maneja la Fiesta a su antojo, sin contar para nada con los apoderados y sí con un sector domesticado de la crítica, encantado de colaborar o disimular con su situación. Porque no se deja televisar, ni concede entrevistas -cuestión, eso sí, discutible-, porque se dedica a entregarse a tope a su profesión y a los espectadores con su responsabilidad máxima e inmolación nunca buscada.

Con mitos así, la Fiesta sería otra, incluso con mejor imagen  general fuera de sus círculos. De ahí que las grandes gestas y gestos de José Tomás -tantas ocasiones en Barcelona; otras en la cátedra de LasVentas- atraigan a los medios de comunicación del planeta taurino, claro,pero también del imperio anglosajón, además de países tan 'toreros' como Inglaterra, Alemania, China, Japón, Canadá y un largo etcétera. Seguro que se hacen eco de esta gravísima cornada en México, una más en su hoja de servicios a la Fiesta. Del nuevo percance del mito, humanizado, así, una vez más, se insiste, al sentir en sus entrañas el hierro candente de las astas de un toro.

Como se harán eco, dentro de dos ó tres semanas, cuando este superhéroe reaparezca, de la noticia de su vuelta a los ruedos, y poco después de su doble nuevo examen ante la sesuda y exigente afición madrileña el 3 y el 12 de junio. Porque los mitos, una vez alcanzada tal catadura, ya no se bajan de su altar ni aunque se retiren, lo que en el caso de José Tomás esperamos sea dentro de muchos años. Porque, torerazo, la Fiesta te necesita. Que la recuperación sea rápida y que nos sigas emocionando y estremeciendo las fibras sensibles, si no 'per omnia saecula saeculorum', si por muchos años. Amén.
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