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Cesar a Neira: cuestión de salud

Cesar a Neira: cuestión de salud

Por Ángeles Álvarez
viernes 02 de abril de 2010, 00:00h
Lo cierto es que la forma en que Esperanza Aguirre y Francisco Granados ofrecieron a Jesus Neira la presidencia del Observatorio de la Violencia de Genero de la Comunidad de Madrid, puso en evidencia la falta de escrúpulos del PP a la hora de sacar partido de una desgracia ajena que generó gran empatía y reconocimiento hacia una de las victimas de un incidente violento.

En el caso Neira, el ofrecimiento de un cargo a quien estaba aun convaleciente en el hospital, muestra un PP dispuesto al aprovechamiento sin escrúpulos y a la utilización  abusiva de las personas y su infortunio, pero denota también cierta imprudencia por parte de quienes cuidan del señor Neira en el ámbito emocional.

No creo que ser victima, sea motivo suficiente para ostentar la responsabilidad de un organismo público para el que se precisa especialización, dominio de las dinámicas de una violencia tan especifica, trayectoria de contacto con el problema y sobre todo muchas ganas de dejar de ser victima.

Las/os profesionales que intervienen con mujeres manifiestan un rotundo rechazo al concepto de “victima”. En realidad trabajan para sacar a las mujeres de ese papel e incorporarlas a la vida como supervivientes de una violencia que las subyugo pero no las derroto.

El éxito terapéutico es la supervivencia, es decir, acabar con el papel de víctima. En realidad, esto, consiste en recuperar la  posición de persona con derechos a la que la sociedad repara, la libera del martirio y le ayuda a recuperarse del daño.

Sin embargo, si alentamos el papel de víctima estimulamos un victimismo que termina siempre en comportamientos patológicos. No se puede (terapéuticamente hablando) fomentar ese papel y menos para sacar rédito político del mismo. Quienes se hallan en proceso de recuperación o duelo deben sanar. Lo saben los terapeutas y lo ha explicado con sensatez el mismísimo abogado de Neira -Javier Castro-, que ha dado en la diana al indicar que "nadie puede hacer de un trauma una causa".

Estos días el PP a través de su portavoz en la Asamblea de Madrid, ha dicho atrocidades como que un “gesto heroico” da patente de corso para hacer y decir lo que se quiera; y algo más revelador; que "se le puso ahí” (refiriéndose  a la presidencia del Observatorio de la Violencia de Género)  “porque era un ejemplo muy valioso". Por cierto: en Madrid tenemos 53.000 ejemplos valiosos de supervivencia en los últimos 6 años.

Dado que la condición de víctima no es una categoría de expertizaje -más bien todo lo contrario- cabe colegir que Esperanza Aguirre nombro a Neira presidente del Observatorio por otros motivos.  Después de leer el libelo del señor Neira contra la Constitución Española, el PSOE y todo lo que huela a Democracia se comprenden las auténticas  razones por las que Aguirre  " le puso ahí”.

Llegados a este punto solo cabe recomendar que se proceda, si alguien tiene un poco de sensatez, al cese del señor Neira: por salud democrática y por estrategia terapéutica.

Ángeles Álvarez.
Portavoz adjunta del Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Madrid.
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