www.madridiario.es
Crítica teatral: Les Luthiers, 'mastropieros' para todos

Crítica teatral: Les Luthiers, 'mastropieros' para todos

Por Celia G. Naranjo
viernes 12 de marzo de 2010, 00:00h
No todos los artistas generan tantas expectativas como para conseguir que cientos de personas se desplacen hasta el Campo de las Naciones en una noche gélida de miércoles, y encima lo hagan ilusionados. Con esa expectación, no defraudar se convierte en un reto de proporciones épicas. ¿Quién se atrevería a asumirlo?

Les Luthiers lo han hecho y mantendrán el desafío hasta el 20 de marzo. Les avalan cuarenta años de experiencia cómica y aún gastan la misma vitalidad que al principio. Lo mejor de todo es que la despiertan también en el público, con independencia de su edad. 'Los premios Mastropiero' ha sido la receta elegida, tan vigorizante como la 'bossa libidinossa' y el 'ex rock' que la acompañan y tan democrática como su propio estilo.

En los noventa minutos que duró el espectáculo, nadie escapó a la carcajada. Los cinco cómicos arrancaron la risa ora a los incondicionales, ora a los neófitos, con 'sketches' pensados para que nadie, independientemente del tipo de humor que más gracia le haga, saliera de allí sin sentir en algún momento que se estaba dando un premio con aquella excursión intempestiva al Palacio Municipal de Congresos.

Ellos cinco solitos se las arreglan para que el público disfrute de su espectáculo más que de la mismísima gala de los Oscar. A falta de glamour, pusieron su arte y dejaron boquiabierta a la concurrencia con su dominio de los instrumentos y su humor inteligente. Un momento: ¿escribí "falta de glamour"? Quería decir parodia feliz de las tediosas entregas de premios a personajes y personajillos con las que tienen a bien obsequiar cada año a los espectadores las academias varias.

Carlos López, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez y Daniel Rabinovich siguen en forma. Lo demostraron las sonrisas de los espectadores, que, a la vuelta, y con un viaje por delante hasta casa, permanecían intactas. Lo corroboró la risa casi continua que atronó el auditorio cada vez que un gesto de Les Luthiers interrumpía la expectación del respetable, que contenía la respiración entre una y otra carcajada. Y lo confirmaron los comentarios a la salida, el termómetro del éxito de todo comediante, que hablaban de expectativas satisfechas y callaban, por una noche, los pormenores omnipresentes de la crisis y de este invierno eterno.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios