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A Zapatero no le gustan los toros

A Zapatero no le gustan los toros

Por Álvaro Ballarín
viernes 05 de marzo de 2010, 00:00h
Pensábamos que el de los toros era un tema pacífico en España hasta que los socialistas –no Esperanza Aguirre- lo han sacado a la arena política, permitiendo con su voto el debate sobre su prohibición en el Parlamento de Cataluña. Los socialistas de Madrid dicen que no pasa nada, que sean los ciudadanos los que elijan libremente si quieren o no ir a los toros, pero eso no es así, porque si la prohibición prospera en Cataluña habrá muchos españoles a los que se privará de esa libertad.

Esperanza Aguirre ha estado una vez más al quite y con buen criterio ha promovido la declaración de los toros como Bien de Interés Cultural. La consideración de Bien de Interés Cultural, como su nombre indica, trata de proteger unos bienes tangibles o intangibles de excepcional valor y garantizar su conservación. Y entre los bienes culturales intangibles no hay en España ningún otro hecho cultural de la categoría de los toros. En España los toros nos identifican, a la vez que nos diferencian, como poseedores de un hecho cultural único, que nace y casi termina en España y que, por tanto, tenemos la exigencia y la responsabilidad de mantener; de lo contrario, se perdería este arte extraordinario que es patrimonio de toda la humanidad.

Razones artísticas aparte, la decisión del Parlamento Catalán cae fuera de sus competencias, porque restringe la libertad, y la libertad de elección de los ciudadanos es anterior a cualquier parlamento, es un derecho preexistente. El derecho a los toros es costumbre, tradición. Es un derecho que está, no se crea. El derecho a disfrutar de los toros, por tanto, no se puede legislar; es un derecho indisponible que los parlamentos deben reconocer y respetar. 

En cualquier caso, lo que hay detrás de toda esta polémica es que a Zapatero no le gustan los toros. Que le gusten o no es indiferente, esa no es la cuestión, pero como presidente del Gobierno tiene la obligación de apoyar la tradición cultural más importante de España. En seis años Zapatero no ha ido a los toros ni ha recibido a los toreros en Moncloa, como ha hecho con otros colectivos, y eso que se trata de nuestra fiesta nacional. Los socialistas de Madrid han entendido bien los gestos (por omisión) del presidente de la plaza y de ahí que lo único que escuchemos desde sus tendidos sea silencio, cuando no pitos.
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