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La prepotencia de los funcionarios y el síndrome del mostrador

lunes 04 de enero de 2010, 00:00h
Durante toda mi vida profesional he ejercido y ejerzo como “funcionario”, profesional de la enfermería, de la medicina, del Ministerio de Educación y ahora de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, hecho que desde luego entiendo que me da derecho a quejarme en voz alta a través de esta tribuna “Ciudadanoypunto…es” que nos ofrece Madridiario.es. Es intolerable que quien trabajando en la Administración y frente al público siga haciéndonos sufrir a los ciudadanos los efectos del “síndrome del mostrador”.

Ellos, aunque no todos afortunadamente, amparados en ese mostrador o mesa de despacho, nos siguen viendo como seres indocumentados e indefensos, cuando la realidad es que cada vez conocemos más y mejor nuestros derechos. El derecho a la información que además de ser Constitucional es un derecho básico de cualquier persona en cualquier lugar del mundo.
El día 30 de diciembre, en la Jefatura Provincial de Tráfico, al querer hacer un duplicado de mi permiso de conducir, tuve que sufrir largas colas sin que nadie me ofreciera la más mínima información. Después lo de siempre. Que si le falta este documento, que si tenía que haber traído esto o aquello y de nuevo a la fila a esperar un nuevo turno. Y cuando espero otra larga cola para intentar hablar con el Jefe de Servicio, se limitan a decirme que su despacho está en la planta de abajo, sin indicarme donde y por supuesto sin facilitarme el nombre del funcionario que ocupa ese importante puesto.

Además me espetan: ¡pero hombre toda esa información la tiene usted en Internet! ¡Esa información que usted tiene es de la Dirección General de Tráfico y nosotros somos la Jefatura Provincial y nada tenemos que ver con ellos. Nosotros tenemos otras normas! ¿y quién no tenga Internet o no sepa navegar? Hoy gracias a la tecnología de la comunicación, hablamos con el surtidor de la gasolina, con el navegador del coche, con las centralitas automáticas, con el cajero automático, , pero ¿dónde queda la comunicación humana y cercana, la que todos queremos y necesitamos? ¿Por qué quieren seguir tratándonos a los ciudadanos como a “borregos” aguantando interminables colas y al final siempre te falta algún documento? Me vienen a la mente recuerdos de otros tristes momentos, los de las pólizas, los de una dictadura donde los funcionarios eran los que más poder tenían y lo ponían en práctica.

Pero ahora y gracias a la libertad de la democracia, tanto estos funcionarios de Tráfico, como los enfermeros, los médicos o los profesores de Universidad, tenemos la obligación de estar al servicio de los ciudadanos para ayudarles en todo aquello en que nosotros somos expertos. Pero claro a esto, también se le llama “humanización” del trabajo. Queridos compañeros funcionarios, si no tienen motivación en su trabajo, quédense en casa porque seguro que de los casi 4 millones de parados que hay ahora en España, habrá muchos que estén deseando de desempeñar su labor con vocación, entrega y humanización.

Jesús Sánchez Martos

Catedrático de Educación para la Salud en la Universidad Complutense de Madrid

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