www.madridiario.es
Crítica teatral.- Angelina... o el humor de Jardiel

Crítica teatral.- Angelina... o el humor de Jardiel

“Angelina o el honor de un brigadier” se estrenó en 1934 con Pepe Isbert, Isabelita Garcés y Mercedes Muñoz Sampedro. No ha sido una de las obras de Jardiel más representadas desde entonces. A Pérez Puig le gusta mucho y la ha montado en varias ocasiones, la última en 1978. Treinta años ha tardado en volver a programarse.
Juan Carlos Pérez de la Fuente hace una propuesta imaginativa, sobre todo a la hora de resolver las tremendas trampas de maquinaria que urdía el autor madrileño. Así consigue que el espectáculo dure una hora y media, gracias a unas efectivas mutaciones escénicas entre actos. Utiliza unos eficaces telones, un acertado y escueto mobiliario y algunos divertidos inventos, como los saltos de la tapia del cementerio. La función tiene un ritmo trepidante.

Un drama padre
Jardiel Poncela tenía buena mano para escribir comedias con trasfondo policíaco y para caricaturizar los grandes dramones decimonónicos. A este apartado pertenecen “Madre, el drama padre” y “Angelina...”.

En ésta, situada en el año 1880, se ríe del don Juan español, de la infidelidad femenina, del desaforado sentidor del honor de los militones decimonónicos. No es la más redonda de sus comedias, pero sí la que le abrió numerosas puertas. Conserva la enorme gracia de sus monólogos endiablados y de las réplicas absurdas. El público se sigue riendo con el disparate, también llamado “astracán”. Y no puede dejar de venir a la memoria del público otra parodia magistral: “La venganza de don Mendo”, que escribió Muñoz Seca para reírse de los grandes dramas del Siglo de Oro. En la comparación sale ganando don Pedro.

Actores a gritos
No es la sala B del Canal un espacio idóneo para este tipo de teatro. Los actores son conscientes de la deficiente acústica y por ello andan a gritos. Y con Jardiel no se puede perder ni una coma porque fracasa el chiste.

También la velocidad de los intérpretes lastra un poco la gracia del texto. En el numeroso reparto quiero destacar a Jacobo Dicenta, el hijo pequeño del gran don Manuel. Cada día se acerca más, en físico y voz, a su padre. Es el que dice los ripios con la mayor naturalidad y colocación del efecto cómico. Luis Perezagua también saca sus trucos de comediante avezado.

Hay dos escenas memorables: el berrinche de Angelina después de huir con el galán y el duelo en el cementerio. Ambas son una lección magistral del mejor teatro jardielesco. Este espectáculo puede verse hasta el 17 de enero.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

Comenta esta noticia
Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Tu dirección de email no será publicada.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.