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Zapatero engaña a los jóvenes con un placebo

Zapatero engaña a los jóvenes con un placebo

Por Álvaro Ballarín
jueves 03 de diciembre de 2009, 00:00h
Para hacerse una idea de la magnitud del problema del paro en España conviene tener cierta perspectiva histórica: por si alguien lo hubiera olvidado, y especialmente para que lo sepan los jóvenes que no lo vivieron, recordaremos que el PSOE se encontró en el 83 con 12 millones de trabajadores. Cuando se fue en el 96 había 12 millones. El Partido Popular elevó esta cifra hasta los 18 millones. ¿Cómo lo consiguió? Haciendo justo lo contrario que Zapatero: reduciendo el gasto público –y, por tanto, el déficit– bajando los impuestos y, como consecuencia de esto, generando confianza, no sólo en los agentes económicos, sino también en el resto de los ciudadanos.

Para que los datos del paro sean comparables, tenemos que referirnos a él en términos porcentuales: el Partido Socialista dejó el gobierno en el 96 con el 23 por ciento de paro; el Partido Popular lo bajó hasta dejarlo en 2004 en el 10,5 por ciento. Acabamos de conocer los datos del paro del mes de noviembre: 60.593 personas más se han quedado sin trabajo... más paro sobre el inmenso paro que ya había. Los parados suman ya cuatro millones. Ya estamos otra vez pisando la raya del 20 por ciento. Y ante esta incontenible hemorragia, lo único que hace Zapatero es aplicar un placebo: una ley sin contenido, poco ambiciosa, un cúmulo de ocurrencias deslavazadas, de obviedades y de buenos propósitos sin conexión entre sí, que en su mayor parte ya estaban recogidos en otras leyes. En primer lugar, sólo alguien que no sepa absolutamente nada de economía, como Zapatero, puede pensar que con una ley se puede generar empleo; en segundo lugar, esta ley no supone el anunciado cambio del modelo productivo, ya que ni aborda la reforma del mercado del trabajo, ni mejora la formación, ni identifica la inversión productiva ni promueve las nuevas tecnologías.

En fin, ¿para qué seguir? Con la Ley de Economía Sostenible Zapatero ha parido un ratón: es una ley irreal, virtual, hasta en su horizonte temporal –10 años-. Sin embargo, los 60. 593 parados de hoy son reales. La inactividad militante de Zapatero está causando dramas personales irreparables: el paro crea inseguridad y desconfianza en las personas y destruye su autoestima. Es trágico que tantos españoles se tengan que ir al paro por culpa de su sectarismo, en este caso pasivo; y es que sus rancios prejuicios le impiden poner en marcha las medidas que, no sólo se demostraron acertadas con el PP, sino que reiteradamente le están pidiendo que aplique Almunia, Solchaga, el "Nobel" Paul Kruger, el Banco de España, el FMI y la Unión Europea.

Zapatero llegó tarde a la crisis; con el empleo todavía no se ha puesto en marcha. Cuando llegue, para muchos españoles será demasiado tarde. Si se hubieran tomado medidas a su debido tiempo en el mercado del trabajo (no para despedir, para contratar), ahora habría menos parados. ¿Es que no habría merecido la pena que estos parados hubieran encontrado un empleo?
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