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Anciano Rey de los Vinos: cien años sirviendo chatos

Anciano Rey de los Vinos: cien años sirviendo chatos

Esta semana se puede decir que la taberna el Anciano Rey de los Vinos tiene un nombre totalmente adecuado ya que este establecimiento, situado justo enfrente de la catedral de la Almudena, cumple este miércoles cien años sirviendo chatos.

María Belén Cortés es la actual dueña del Anciano Rey de los Vinos. Ella continúa con el legado de su padre, Constancio, que se hizo cargo de la taberna en la que entró como camarero cuando tenía 15 años. Pero la historia de esta taberna realmente se remonta al 18 de noviembre de 1909, el día que abre sus puertas de la mano de Luis Montón.

vino_1 El enclave único del Anciano Rey de los Vinos ha permitido a los clientes de esta taberna presenciar actos muy especiales desde la boda de los Príncipes de Asturias a la visita del Papa a Madrid en junio de 1993 con motivo de la inauguración de la catedral de la Almudena.

Además, su situación geográfica, tan cercana al Palacio Real, ha hecho que surgieran leyendas como la que afirma que cuando Alfonso XIII. vivía en el Palacio Real salía por un pasadizo para tomarse en esta taberna un vinito.


vino_2El Anciano Rey de los Vinos conserva el color rojo de la fachada. Su actual dueña, María Belén Cortés, comenta a Madridiario que principios del siglo pasado esta tonalidad indicaba a los viandantes que en el interior se servía vino: por entonces, se permitía llevar la comida de fuera y consumirla dentro de la taberna.

También el interior es bastante similar al de las primeras décadas de existencia con aquellas mesas de mármol que invitaban a los clientes a mantener luna tertulia. En la década de los 50 fue modificada la barra de zinc y en 2005 se añadió un pequeño salón para comidas.

vino3Clientes de toda la vida
Gracias a su situación, los turistas constituyen gran parte de la clientela, pero sin duda esta antigua taberna cuenta con "los parroquianos de toda la vida", asegura María Belén Cortés. Por aquí todavía pasa la clientela mayor que sigue pidiendo el vinito dulce, las torrijas y los pestiños si bien ahora ya los nietos no acompañaban a sus abuelos en el consumo de vino, a diferencia de lo que ocurría hace unas décadas cuando, según asegura la dueña, los niños bebían vino rebajado con agua.

José es un cliente "de toda la vida". Habla con cariño de "Tani", un antiguo camarero, y recuerda el miedo que sintió cuando pensó que María Belén no se haría cargo de la taberna al fallecer su padre. También son habituales María Jesús y Adrián. La pareja vivió en San Sebastián hasta que en 2005 se mudaron a Madrid. "Cuando veníamos a la capital siempre tomábamos algo en el Anciano Rey de los Vinos y al mudarnos aquí enseguida nos acercamos pero estaba en obras y tuvimos que esperar algunas semanas. Por suerte abrió de nuevo y esperemos que el Anciano Rey de los Vinos dure otros cien años más", afirma María Jesús.

Para celebrar su siglo de existencia, el Anciano Rey de los Vinos ha creado una tapa centenaria que los responsables del establecimiento han bautizado como 'regalito de toro' ya que se cocina con rabo de toro envuelto en pasta filo con pimientos del piquillo y acompañado de vino tinto. Una tapa, sin duda, acorde a la historia de esta antigua taberna, tradicional y castiza pero adaptada a las tendencias del presente. Algo que se ve también en el cambio de gustos: la clientela ha pasado del chato de vino de granel a la copa de caldos con denominación de origen.

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