La ópera de Moncloa llega a Vallecas
viernes 23 de octubre de 2009, 00:00h
Actualizado: 29/10/2009 13:31h
Si alguien se encuentra estos días con un personaje de hace 150 años en el intercambiador de Moncloa que no se sorprenda: es Violeta, la protagonista de La Traviata y del cartel de otoño de la programación cultural de Moncloa-Aravaca que acaba de comenzar. El proyecto cultural del distrito, plenamente consolidado a pesar de su juventud, entra así en su tercer año de actividad: en sólo 2 años, 200.000 personas han asistido a las representaciones programadas y 2.500 artistas han tenido la oportunidad de presentar su trabajo.
Estos datos ponen de manifiesto la extraordinaria acogida de un proyecto que nació con el objetivo de acercar la cultura de calidad a los vecinos y, complementariamente, dar oportunidades a los creadores emergentes. Pero las representaciones no se han quedado en los centros culturales de Moncloa-Aravaca: 27.000 estudiantes de la Universidad Complutense han disfrutado en sus teatros de 29 representaciones de ópera, danza y teatro y, a la vez, los grupos de teatro universitario han podido presentar sus propuestas a los vecinos en los escenarios del distrito. Y este trimestre damos un paso más: La Traviata viajará hasta el distrito de Villa de Vallecas.
Durante los últimos años Madrid se ha convertido en un referente cultural de primer orden: además del Museo del Prado, el Reina Sofía, el Teatro Real... Pero para que esa referencia sea auténtica y real, estas grandes instituciones deben representar las etapas finales de un proceso que los ciudadanos deben recorrer paso a paso, escalón a escalón, desde la base. De lo contrario estos grandes templos, aislados en las alturas, se convierten en instituciones que no representan a la sociedad que les da morada y, por ende, elitistas. La modernización definitiva de nuestra sociedad implica, por tanto, un proceso acumulativo de integración vertical –calle, barrio, distrito– que cree un tejido cultural que finalice en la cima que simbolizan estos templos de la cultura.
Las grandes ciudades como Madrid no lo son sólo por sus infraestucturas y su patrimonio histórico sino por otros elementos intangibles que definen su personalidad y, sobre todo, por su vida cultural, que son lo que las hace más habitables. Por tanto, tenemos que extender estas experiencias y otras muchas a las calles de nuestros barrios e implicar a sus destinatarios naturales, los jóvenes, haciéndolos protagonistas de las mismas. Esto es lo que los ciudadanos demandan, como pudimos comprobar el pasado mes de junio con la representación del Don Giovanni de Moncloa en el Templo de Debod. Las ciudades son sus gentes. Y todo el mundo sabe que lo mejor de Madrid es la gente.
Álvaro Ballarín.
Concejal presidente del distrito de Moncloa-Aravaca.