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Caja Madrid: El oscuro objeto...

Caja Madrid: El oscuro objeto...

jueves 22 de octubre de 2009, 00:00h
Caja Madrid es el oscuro objeto del deseo; perdón, rectifico: es el claro objeto del deseo político, porque a nadie se le ocurre pensar en un prestigioso profesional para presidir esta gran entidad financiera, que como otras, perdió hace tiempo su filosofía original de Caja de Ahorros y Monte de Piedad, para convertirse en eso, en una entidad financiera que compite en el mercado de la banca general. A nadie se le ocurre pensar en un profesional para regir los destinos de Caja Madrid y todos se inclinan por el perfil absolutamente político del que deberá ser elegido para su presidencia. Y cuando esto es así, porque ni que decir tiene que en las decisiones intervienen los deseos, estrategias, intereses, pactos y componendas políticas, se abre una batalla por el candidato, que no sólo se libra entre partidos, sino en el seno de los propios partidos.

En los últimos días se han barajado varios nombres para presidir la entidad: Manuel Pizarro, actualmente diputado del PP; Rodrigo Rato, ex vicepresidente del Gobierno; Luis de Guindos, ex seceretario de Estado de Economía, e Ignacio González, en la actualidad vicepresidente del gobierno regional de Madrid. Como puede apreciarse, todos de marcado perfil político-militante.

Dicen que lo ideal es que haya un candidato de consenso entre PP y PSOE, pero lo bueno de esta cuestión es que antes tiene que haber consenso interno en los partidos, porque en el caso del PP, que es quien va a proponer el candidato, hay dos opciones: la que postula el presidente del partido, Mariano Rajoy, que se inclina por Luis de Guindos o por Rodrigo Rato, y la de la presidenta regional, Esperanza Aguirre, cuyo hombre es su vicepresidente Ignacio González,  y cuya salida del gobierno regional le dejaría a ella manos libres para hacer una profunda remodelación de ese gobierno, con el horizonte puesto en las elecciones de 2011, y quizá el momento de replantearse la distribución de su confianza personal.

El alcalde, Ruíz Gallardón, no ha entrado en este baile de los nombres, aunque me consta que, personalmente, hubiera querido que las cosas quedaran como estaban, es decir que continuara siendo presidente el hasta ahora incombustible, su buen amigo, Miguel Blesa. Pero ya se sabe que la política lo envenena todo y la presidencia de Caja Madrid es el mejor pastel que podría ponerse a la puerta de un colegio de políticos.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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