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Toc Toc: comedia de precisión

Toc Toc: comedia de precisión

domingo 27 de septiembre de 2009, 00:00h
El teatro Príncipe-Gran Vía ha comenzado la temporada con el género que más éxito le ha dado las últimas temporadas: la comedia. “Toc toc” es una obra francesa, de Laurent Baffie, sobre los trastornos obsesivos compulsivos, esas manías que, en mayor o menor grado, tenemos muchas personas.
Los montajes humorísticos –comedia, sainete, entremés, astracán, vodevil...- no gozan de las simpatías de la intelectualidad teatral. Quienes aplauden sin reserva montajes de Brook, Müller e, incluso, Calixto Bieto consideran este género como menor. Afortunadamente el público no piensa igual y, habitualmente acude en mayor cantidad a los teatros en los que puede reírse. Desde Lope hasta Feydeau se han escrito auténticas obras maestras del humor. “Toc toc” es, dentro de este género, una máquina de precisión con numerosos hallazgos escénicos. Quizá, con tantos personajes, con tantas situaciones cruzadas y con tantos problemas, el ritmo se resiente hacia la mitad de la representación, recuperando un pulso enloquecido en la última parte.

Seis “Tocs”
A la consulta de un terapeuta van llegando seis pacientes. Cada uno sufre un trastorno, una manía, que tiene perturbadas sus vidas. Cuando por fin se juntan todos, forman un grupo enloquecido gracias a la exageración de sus fobias. Hay una maniática de la limpieza, un joven obsesionado con la simetría, una joven que repite todo dos veces... El doctor no aparece y son los pacientes quienes acaban desarrollando una peculiar terapia de grupo. Más de un espectador verá en los personajes alguno de sus propios tics y acabará preguntándose por qué se está riendo.

Seis actores, seis
Esteve Ferrer ha reunido un reparto de seis actores en el que cada uno encaja a la perfección con el personaje. El trabajo de interpretación en esta comedia es francamente duro. Todos y cada uno de los gestos, de los movimientos, de las acciones individuales o simultáneas han de ser precisos en tiempo y forma. No hay margen para la improvisación. Cualquier fallo en esta “coreografía” puede desbaratar una escena o un “gag”. Hay quien tiene que andar toda la representación de silla en silla, casi sin tocar suelo. Quien repite todas y cada una de sus palabras, quien corre al baño cada treinta segundos... Daniel Muriel, Nicolás Dueñas, Gracia Olayo, Inge Martín, Javivi (o Esteve Ferrer) y la recuperada Ana María Barbany acaban agotados. Y el público se lo agradece.
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