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West Side Story: ¡Adrenalina!

West Side Story: ¡Adrenalina!

viernes 26 de junio de 2009, 00:00h
Se abre la nueva edición de “Veranos de la Villa” con el extraordinario montaje del musical “West side story”. Va a estar hasta el 5 de julio en el nuevo escenario Puerta del Ángel, en la Casa de Campo. Realmente el espacio está muy bien comunicado por transporte público y goza de la espectacular visión de la cornisa del Palacio Real.
En 1957 se estrenó en Nueva York “West side story”, con música de Leonard Bernstein y coreografía de Jerome Robbins. Hoy es un clásico del siglo XX y, sin discusión, una obra maestra. Este nuevo montaje con el que se conmemora el medio siglo desde el estreno inyecta una sobredosis de adrenalina al público. ¡Cómo interpretan el musical los artistas norteamericanos! Claro que, para ellos, es como el flamenco para los españoles.

Coreografías magistrales
Todas las coreografías de este musical provocan el entusiasmo. Son, generalmente, para toda la compañía, aunque cada una de ellas se fragmenta en pequeñas piezas que permiten el lucimiento de dos o tres bailarines. Transmiten vitalidad, energía y belleza. No hay quien se quede quieto en la butaca en números como la obertura o el baile en el gimnasio. Remata la primera parte con una pelea a navajazos en la que el baile, la música y el teatro se funden magistralmente. Sin tener nada que ver, me recordó otro cruce de navajas escalofriante: el creado por Gades para “Bodas de sangre”. Estas coreografías requieren un cuerpo de baile numeroso y potente. El montaje que vemos en Madrid lo tiene. La compañía es impecable y brillante.

Canciones para el recuerdo
Bernstein compuso una serie de páginas perfectas para la historia que se cuenta. Si la orquesta se convierte en gran protagonista en los números coreográficos, las canciones están en la memoria colectiva del público. “María”, “Tonight” o “I want to live in America” las hemos tarareado todos. Escucharlas en vivo es una delicia. Destacan con ellas Ali Woldt como una “María” ilusionada, apasionada, cantando excelentemente, y Oneika Phillips como “Anita”, el personaje que encumbró a Rita Moreno, tanto en teatro como en cine.

Luz, mucha luz
El montaje escénico es sencillo: un gran espacio diáfano para que se luzcan las coreografías y dos grandes bloques de escaleras metálicas inspiradas en las fachadas del Village. Y una iluminación espectacular. Hartos del tenebrismo que impera en muchas producciones que vemos y hacemos aquí, es una gran satisfacción poder ver las caras, los gestos de los artistas, los detalles de su vestuario...

Esto es espectáculo por encima de todo y la reacción del público aclamando, puesto en pie, a la compañía demuestra su acierto. En el alto nivel del montaje hay algunos momentos superiores. Como “I want to live in America”, con las chicas portorriqueñas inmensas, electrizantes. Y como en el dúo del segundo acto –“A boy like that”- entre Anita y María, tan íntimo y dramático como bien cantado. O “Boy, boy, crazy boy”, donde la parodia bailada y cantada de los jóvenes “Jets”  tiene una carga en profundidad contra la sociedad.

Una reflexión

Coinciden en nuestra cartelera “Muerte de un viajante” y “West side story”. Ambos textos tienen más de medio siglo pero podrían haber sido escritos ayer. ¡Qué mal debe estar la Humanidad para que, después de cincuenta años, estas crónicas del fracaso, de la xenofobia, de las diferencias sociales sigan siendo teniendo total actualidad!
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