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Entrevista a Francisco Andrés Martínez Domínguez. Coordinador de las hermandades de la Semana Santa en Madrid

'Hemos recuperado una Semana Santa que hace 16 años era muy cutre'

"Hemos recuperado una Semana Santa que hace 16 años era muy cutre"

lunes 02 de abril de 2007, 00:00h
Hace 16 años el padre Francisco recibió el encargo de recuperar la Semana Santa que Madrid se merecía. Ahora presume de haberlo logrado y habla, orgulloso, de una fiesta "muy rica, que recoge la tradición de los más diversos estilos". No duda en calificar de "cutres" las procesiones que tenían lugar a principios de los noventa, cuando trataba de recuperarse el interés por la Semana Santa en Madrid. "Entonces teníamos una fiesta dejada y que no interesaba. Pero, poco a poco, la hemos ido recuperando". En esta entrevista cuenta a MDO algunas de las claves para entender y deleitarse con la Semana Santa madrileña.
Deme dos o tres motivos por los que ver la Semana Santa de Madrid
En primer lugar, la calidad artística es igual que la de otras zonas de España. Tenemos complejo los madrileños al pensar que no contamos con imágenes y no es cierto. Después, poseemos una Semana Santa muy rica; a diferencia del resto de zonas de España, tenemos una fiesta muy ecléctica, recogemos las tradiciones y eso hace posible ver una Semana Santa con distintos estilos. Hay desde costaleros, andas o carrozas, hasta una riqueza de advocaciones muy importante, especialmente la de Medinaceli y la del Pobre. Son dos nazarenos e imágenes de devoción y veneración popular a lo largo de todo el año.

¿Está muy arraigada la tradición procesional aquí?
En Madrid la Semana Santa ha estado muy condicionada por el poder, al ser la capital. Los Reyes, los alcaldes, y luego la dictadura de Franco la moldearon a capricho. Era una semana más ligada a la corte, los nobles y las autoridades. La gente, aunque participaba porque era un acto público, no tenía tanto apego por ella. La tradición más fuerte nace después de la guerra, con la llegada de nuevas hermandades andaluzas, y entonces se va recogiendo el concepto popular de hermandad. Es en los ochenta o noventa cuando esta forma de la Semana Santa toma cuerpo en Madrid y coloca a la ciudad como la cuarta de España por participación.

¿Cómo es el fervor que se vive en las calles de la capital?
En este sentido Madrid también es un crisol. La forma en la que se viven las procesiones es muy singular porque se juntan distintas formas de entenderlo todo, y Madrid lo adapta y lo hace suyo de una forma peculiar. En cierto sentido es Castilla, pero tiende al sur. A  la gente le gusta una cierta seriedad en las procesiones pero después se dejan llevar por la espontaneidad y gritan a la Virgen "¡Guapa!". ¡A veces hasta se oye cantar alguna jota a la virgen! En general la gente mantiene una cierta seriedad, está alegre, pero con una cierta contención.

¿Desde su llegada, cómo se ha transformado esta fiesta?
En dieciséis años la Semana Santa de Madrid ha cambiado  totalmente. Pasos nuevos, imágenes nuevas, andas nuevas para los pasos, candelería nueva. Teníamos una Semana Santa muy cutre. Estaba dejada y no interesaba. Pero a poco la hemos ido recuperando. Además hemos intentado naturalizar las procesiones, quitar los focos, los halógenos en los rostros de las imágenes, tanta rueda, tanta carroza, tanta cosa empujada, y recuperar la tradición y la belleza. Se ha mejorado la decoración floral, los trajes y los vestidos, se ha hecho un gran esfuerzo en estos dieciséis últimos años. Hemos tratado de coordinarlas y de mantener viva la calidad artística de la Semana  Santa.

Esta celebración se ha convertido también en un atractivo turístico.
Sí, las calles del centro, del Madrid de los Austrias, que es por donde procesionan, están atestadas, igual que los bares y sitios de los alrededores. Sin embargo, no hay ningún tipo de ayuda o subvención, a diferencia de otras zonas como Zamora, Valladolid o León, y eso a pesar de su gran atractivo turístico. Es con lo que sale del bolsillo de los hermanos con lo que se sufragan todos los gastos que conlleva poner al día todo.

¿Las hermandades de Madrid están vivas?
Las hermandades de la Semana Santa no sólo tienen vida sino que la tienen durante todo el año y eso es lo que pretendemos, que se reúnan y hagan actividades, no sólo religiosas, también culturales, sociales. Si una cofradía está muerta, la procesión está muerta. Si está viva, recobra vida la procesión. En cuanto al número de hermanos, en Madrid hay gente de sobra para que las hermandades tengan miembros aunque la dificultad de Madrid es congregarlos y agruparlos, debido a las largas distancias

¿Qué tipo de cofradías hay?
Tenemos las de tipo tipo sevillano: con los Estudiantes, los Gitanos, y el Gran Poder y la Macarena. Luego hay otras hermandades más eclécticas, como la del Pobre, con un estilo entre madrileño y malagueño, porque va con andas. Además en estos últimos años ha cobrado fuerza también la hermandad de Cruzados, la Hermandad del Silencio, con los Cristos a hombros o la Hermandad del Medinaceli. Destaca también el Viernes Santo una muy curiosa que es la de los Alabarderos, militar, con la Guardia del Rey. Otra que llama mucho la atención es la de la Soledad, el sábado, con una hermandad que viene de Zaragoza y participa con los tambores. En definitiva, no es una Semana Santa que te pueda resultar monótona.

¿Puede presumir Madrid de su imaginería?
Claro. La de Medinaceli es una talla sevillana buenísima del siglo XVIII, y que muchos desconocen porque causa cierto rechazo la peluca. La imagen en realidad tiene su pelo tallado, pero se le pone esa peluca por una tradición popular. Otras tallas buenas son las de El Pobre, el Cristo de los Estudiantes, el Santísimo Cristo de la Fe, la Virgen de la Soledad, de San Ginés. Y de después de la guerra tenemos algunas que están entre las mejores de la imaginería: el Gran Poder y la Macarena, la Virgen de los Estudiantes, que se ha hecho hace poco.

¿Qué papel juega la música?
La música es muy importante y cada año está ganando en calidad, por eso también cada año nos resulta más costosa. Son bandas profesionales que vienen de distintas zonas de España.  Si es para costaleros debe marcar un ritmo, si es con andas, otro. Y luego, claro, está concebida para decorar, además de para marcar el paso.

Cuál es la clave de la simbología en la Semana Santa?
Es muy andaluz. Por ejemplo, en la Virgen bajo palio, bajo varales, los varales significan los apóstoles, el palio es la protección de Dios; la candelería de delante representa la zarza ardiendo y las vasijas son la virginidad fecunda. En los pasos de Cristo, más o menos austeros, lo más importante es el desfile, con los nazarenos que simbolizan a los hermanos que quieren hacer penitencia ocultando sus rostros. También es muy importante el cirio, la luz, o los estandartes de las cofradías, que  también merecen la pena y cada uno tiene su significado. Hay tanta simbología alrededor del paso que no acabaríamos nunca. Es bellísima e increíble.


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