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Los chicos del coro

Los chicos del coro

Chavales de las nueve escuelas municipales de música empiezan los ensayos del coro y la orquesta de Magistralia Nucleo Madrid

sábado 03 de marzo de 2007, 00:00h

Hoy es el primer día de ensayo en el coro pero los chicos no parecen muy nerviosos. Parece que hayan dejado todos los nervios en la audición que tuvieron que hacer para entrar a formar parte de esta coral de Magistralia Núcleo Madrid. Impulsada por Emilio Aragón, ha buscado aficionados con talento en las nueve escuelas municipales de música, en las que también ha seleccionado a los integrantes de su nueva orquesta infantil y juvenil de Madrid. Ahora, coro y orquesta echan a andar.

"Yo amo, yo aaamooo". Otra vez. "Yo aamo, yo aamooo". Teresa Verdera, la profesora de técnica vocal, insiste en repetir la frase mientras los niños tratan de afinar todo lo que pueden su voz. A decir verdad, unos más que otros. Son una treintena de chavales de entre siete y trece años que desde hoy forman parte del coro de Magistralia Nucleo Madrid, una iniciativa cultural puesta en marcha por la Fundación Magisltralia en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, para difundir la afición por la música clásica y popularizarla.

Joaquín Valdeón está al frente de esta coral infantil, todavía un poco desafinada. "Todo se andará. Lo importante es poner el proyecto en marcha, estimular a los niños y que vean que esto es un espacio para la música a través de la diversión". Además asegura que estos chicos gozan del mejor instrumento posible, que es su voz: "Puedes sentirlo dentro y dominarlo, es muy gratificante para ellos y además, es muy barato y muy cómodo". Para Valdeón el canto coral es la base de la música "y estos chicos van a poder comprobarlo, cundo colaboren con la orquesta".

Los que están aquí han sido seleccionados por sus cualidades mínimas: oído musical y calidad  vocal. El resto lo da el aprendizaje y, la fórmula, según Teresa, es "aprender jugando y haciendo música". La clase práctica ha empezado. Sentada al piano, la profesora marca el tono con las notas, mientras explica a su jovencísimo aforo cómo la postura interior de la boca, la respiración y el uso de la caja torácica con cruciales para la calidad del canto. "Pensad que tenéis un saxófón dentro y que la bocad el saxo está aquí -dice, tocando su diafragma- ahora tenéis que que coger aire abiendo las costillas". Los chicos intentan copiar su postura, los brazos a modo de asideros de jarrón, pero más arriba quede costumbre, en los costados. Unos ríen, otros bostezan y alguno sigue muy atento las indicaciones de la profesora.

Joaquín Valdeón"Para cantar bien hay que saber respirar bien", asegura Joaquín, mientras los chavales le miran entre atónitos y despistados, sin saber muy bien cómo poner eso en práctica. Les gusta seguir el juego de la mímica: "Ahora colocad el paladar de atrás, el blandito, como si quisiérais bostezar"; "ahora sujetad las costillas"; "ahora poned la mano delante de la boca: tenéis que sentir el calor del aliento mientras cantáis". Tanta información en una sola clase es difícil de asimilar pero los niños y niñas que la escuchan tratan de seguir sus instrucciones. La gran ventaja de este grupo de escolares es que "no necesitan formación musical porque a cantar puede aprendr cualquiera", reconoce el director.

Mientras, Teresa se dirige a la última chica que ha hecho la audición para el coro, y cuya voz se percibe a duras penas cuando trata de entonar. "Tienes que cantar con más fuerza", le espeta la profesora, quien, tras varios intentos fallidos pregunta: "¿Oye, tú en casa te enfadas alguna vez". Muy tímida,  responde afirmativamente. Entonces la profesora le pide que levante la voz, estire el cuerpo, saque el pecho y cante. "Tiene muy buen oido, y cuando se le pasen los nervios saldrá la voz" reconoce Teresa Verdera.

Teresa Verdera, la maestra de cantoEl coro ha echado por fin a andar. Y también la orquesta, que ensaya los sábados en en centro cultural municipal Vázquez Montalbán, hasta que Magistralia Nuckleo Madrid pueda trasladarse definitivamente el año próximo a su sede definitiva, en el Palacete de la Quinta de los Molinos. En los meses que restan del curso escolar harán sus tres primeras representaciones que, en un futuro, darán pasado a conciertos conjuntos y participación en certámenes, donde se tendrán que medirse con otras corales y otras orquestas infantiles "de España y, por qué no, del mundo", explica Joaquín Valdeón. "Intentaremos que no sólo aprendan, sino que se diviertan -matiza- con clases dinámicas y divertidas, pegadas a la realidad y con un lenguaje nuevo, con repertorios actuales". Además los chicos tendrán la oportunidad de recibir clases junto a instrumentistas profesionales, algunas lecciones para perder el miedo escénico, y asistirán juntos a algún concierto en directo. Y el ensayo continúa. "Yo amo, yo aaamoooo".

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