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Compartiendo sabiduría

Compartiendo sabiduría

domingo 16 de noviembre de 2008, 00:00h
Si es usted jubilado o jubilada y le gusta la cultura, puede participar como voluntario para enseñar obras de arte en museos y catedrales. De hecho, y gracias al programa 'Voluntarios Culturales Mayores', promovido por Obra Social Caja Madrid y la Confederación Española de Aulas de la Tercera Edad, en nuestra región ya hay 400 mayores compartiendo su sabiduría como voluntarios en 24 museos.
El proyecto ‘Voluntarios Culturales Mayores’, que permite que personas jubiladas enseñen museos y catedrales a niños, jóvenes y jubilados, lleva ya 15 años funcionando, pero el objetivo sigue siendo el mismo: fomentar un envejecimiento saludable a través de una actitud activa y de participación.

“Esta iniciativa surge en 1993 con motivo del año europeo de las personas mayores y de la solidaridad entre generaciones. Presentamos este proyecto como ejemplo de unión entre generaciones”, explica José Luis Jordana, creador y director del programa.

Se trata de una iniciativa innovadora que explora nueva vía para transmitir conocimientos. “Este proyecto responde a la necesidad que tienen los museos de que alguien transmita al resto de las personas la cultura que encierran. En los museos hay investigadores, personas que se encargan de organizar las exposiciones, profesionales encargados de la restauración... Pero el último eslabón de esa cadena, la transmisión al público de toda la información cultural, necesita de gente, de voluntarios dispuestos a dedicar su tiempo a enseñar a los demás”, añade Jordana.

Antonio Ortega, de 80 años, es uno de esos voluntarios y cada miércoles por la mañana acude al Museo Sorolla para realizar una visita guiada. En este caso le esperan algunos de los alumnos del Centro Escolar Amanecer, todos ellos de 11 años.

“A mí siempre me ha encantado la pintura y eso que mi profesión no tenía nada que ver con el arte. He trabajado toda la vida en un banco y cuando me jubilé sentía que tenía algo que hacer, pues estaba muy decaído porque me pasaba todo el día encerrado en casa. Por eso, al enterarme de que podía enseñar museos, no lo dudé y decidí apuntarme a la iniciativa. Comencé en el Museo Municipal en la calle de Fuencarral y cuando lo cerraron me dijeron que necesitaban gente en el Museo Sorolla”, declara Ortega.

La gran mayoría de los voluntarios tiene entre 60 y 70 años, pero a partir de los 50 todo aquel que quiera apuntarse al programa puede hacerlo. En cuanto al límite de edad, no existe, porque cada uno deja su voluntariado cuando quiere. “Yo no me planteo dejarlo por el momento. Por mí seguiría aquí enseñando hasta el día de mi muerte”, asegura Ortega.

Todos aquellos que decidan hacerse voluntarios recibirán un curso de formación que dura unos cuatro días sobre voluntariado en personas mayores y museos. Al quinto día, cada voluntario escoge el museo en el que quiere trabajar. Una vez que se le haya asignado un centro, será el mismo museo quien le imparta una formación específica que dura cinco meses. Tras este período, esa persona está preparada para enseñar a todo aquel que quiera visitar el museo.

“Me está gustando mucho la experiencia con Antonio y además no veo ninguna diferencia a la hora de explicarme el museo si lo comparo con la explicación de un guía más joven”, explica Alejandro, alumno del Centro Escolar Amanecer.

En Madrid actualmente actúan 400 voluntarios como guías culturales en 24 museos distintos: Museo de América, Faunia, Reina Sofía, Ciencias Naturales... Y ya han atendido a más de 250.000 visitantes. “Siempre solicitamos que nos enseñe el museo un guía voluntario mayor porque pensamos que la relación intergeneracional entre niños y mayores es muy positiva. Los niños miran a sus mayores con mucho respeto y los voluntarios, que saben muchísimo, están encantados de compartir su sabiduría”, señala María Sánchez, profesora del Centro Escolar Amanecer.
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