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Un museo recoge en Membrilla parte de la historia de campo de La Mancha

A un paso de la Ruta de Don Quijote

A un paso de la Ruta de Don Quijote

sábado 14 de agosto de 2010, 00:00h
A una hora y media de Madrid, en plena Ruta de Don Quijote y a tiro de piedra de Valdepeñas y Ruidera, un ciudadrealeño -madrileño de adopción- ha dado vida a un lugar donde el pasado y el presente de las gentes de La Mancha se dan la mano.

Fidel Arroyo Arroyo
(que cumplirá 60 años el próximo mes de septiembre) tenía tres ilusiones en su vida: escribir un libro, ser "un gran peluquero" y reunir en un museo las piezas que, halladas por él mismo, entregadas por amigos o recuperadas de la calle, restauró con sus manos para que sus hijos y sus nietos conocieran lo que, por edad, no habían llegado a vivir o no alcanzarían a recordar.

Lo primero, lo consiguió reuniendo y publicando parte de los escritos que había plasmado en incontables y desordenadas hojas de papel. Hojas que se suman a las que cada día, a ratos de inspiración, continúa rellenando. Lo segundo (tras ganar dos campeonatos de España de peluquería y ser llamado, sí, por la Casa Real para contratar sus servicios), también. Lo último, "después de diez años luchando", se ha hecho realidad este 2010, cuando el Ayuntamiento de Membrilla le ha cedido el restaurado Molino del Rezuelo (una joya local) para albergar una exposición permanente sobre la vida en el ‘llano castellano’.

Entre yogurteras artesanas, juegos de cirrio, trillas, horcates, cencerros, colleras, arreos para los animales de labranza, utensilios para tostar el azafrán (tan preciado en la franja que une Ciudad Real y Toledo) y, como no, referencias quijotescas, Fidel rememora el Membrilla en el que se crió: "Este era un pueblo de campesinos, de gente humilde que se levantaba para trabajar de sol a sol en el campo y en las vides. Había que arrear las mulas, cargar los canastos de las uvas y coger agua con cántaros todos los días". La llegada de la primera Súper 8 o de la máquina de coser Singer, símbolos de una incipiente modernidad en un espacio que mira al pasado, tardaron algo más en llegar. "Se pasaba mucho frío en invierno y mucho calor en verano, pero eso no ha cambiado mucho", sonríe el anfitrión.

La Ruta del hidalgo
Este Quijote a su manera (en la fachada de su casa, cuyo interior está repleto de utensilios, carros y objetos en proceso de restauración, luce la figura del ingenioso hidalgo y su rechoncho compañero) habla con orgullo de un museo que quiere rivalizar con los de Manzanares y Valdepeñas, notablemente más grandes. "Tiene mucho tirón entre los turistas. También ha venido a visitarlo la consejera de Cultura de la Junta de Castilla La Mancha [María Ángeles García Moreno])", reclama su autor. No en vano, por Membrilla pasan 14 kilómetros de la 'Ruta de Don Quijote', uno de los itinerarios que el 'Caballero de la Triste Figura' habría recorrido en sus andanzas, a decir del más universal de los escritores españoles, Miguel de Cervantes.

"El museo ya está abierto. He podido cumplir el sueño que yo tenía. Ahora quiero ampliarlo. Aún hay que traer muchas cosas, y muchas fotografías de las de antes, retratos en blanco y negro, pero las puertas ya están abiertas para que venga todo el mundo", recuerda. La invitación está hecha. Sólo hace falta aceptarla.

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