Tanto Rouco como sus obispos auxiliares recordaron que "no debe quedar duda" en ninguno de los fieles ni en la conciencia de "cualquier persona mínimamente formada de que el terrorismo de ETA, como cualquier otro terrorismo, es una gravísima inmoralidad, intrínsecamente perverso y absolutamente reprobable".
"No admite colaboración ni justificación alguna, sea del grado y del tipo que sea, explícita o implícita, sociopolítica o cultural; y, por supuesto, ninguna de naturaleza ética y moral", explicó.
Rouco y sus obispos quisieron además alentar a cuantos tienen responsabilidades públicas en su labor al servicio de la sociedad. Resaltaron que los españoles solo estarán en condiciones de eliminar las raíces del terrorismo si se proponen "sin tardanzas ni vacilaciones la regeneración moral y la atención a los niños y jóvenes con una educación cristiana que les conduzca al encuentro con el Dios vivo, que es amor y plenitud del hombre".