"Aquí ya está todo vendido, o ¿no?". La primera jornada sobre el debate del estado de la región comenzó con esta frase lanzada al aire en los pasillos de la Asamblea de Madrid. Diputados, invitados y periodistas creían que todo estaba atado y bien atado sobre el discurso de Esperanza Aguirre, y, cuando tras dos horas de paciencia, llegaba el final, la presidenta regional soltó la bomba: el Canal de Isabel II sale a Bolsa.
El anuncio despertó a gran parte de sus señorías, que ya remoloneaban en sus escaños, y a las tribunas de invitados, donde los relojes comenzaban a ser mirados con impaciencia. Cinco minutos después, Esperanza Aguirre concluía su intervención tras dos horas menos dos minutos clavadas (13.58h) y se repetían las carreras por los pasillos.
Palco de autoridades
Unas carreras que habían comenzado sobre las 11 de la mañana, antes de la llegada estelar, sobre el medio día, de la presidenta regional. "¿Nerviosa?", le inquiría una nube de cámaras y micrófonos. "No". Por supuesto que no. Aguirre tiene tablas sobradas; todo estaba controlado y medido, incluso el saludo cordial con Alberto Ruiz-Gallardón, con el que comentó su paso por el programa 'Tengo una pregunta para usted'.
El alcalde de Madrid también tuvo que sacarse de encima a los periodistas. Acompañado por su segundo, Manuel Cobo -azote implacable de Esperanza Aguirre-, subió las escaleras hacia una tribuna donde no hizo ni el más mínimo gesto cuando la "lideresa" proclamó su apoyo a Madrid 2016.
Ahora bien, si Cobo estaba con Gallardón, al respaldo de la gestión e ideas de Esperanza Aguirre acudió la delegada de Medio Ambiente, Ana Botella; la viceconsejera de Economía y presidenta de Avalmadrid, Eva Piera; e incluso el televisivo presentador de Telemadrid Víctor Arribas. Eso sin olvidar a los presidentes de la Cámara de Comercio y CEIM, Salvador Santos Campano y Arturo Fernández, firmes defensores de las políticas de la presidenta. También ocupó lugar en el 'palco' José María Álvarez del Manzano (presidente de Ifema).
El cinturón
Cuando estuvieron sentados, Aguirre entró en el hemiciclo exultante y presumiendo de cinturón ("¿Habéis visto"?), el mismo con el que flageló al grupo socialista por el comportamiento de Zapatero con la región. La delegada del Gobierno, Soledad Mestre; el secretario general del Partido Socialista de Madrid, Tomás Gómez; el ex alcalde por el PSOE Juan Barranco; el portavoz del grupo municipal en el Ayuntamiento de la capital, David Lucas; y el secretario general de Juventudes Socialistas de Madrid, Daniel Méndez, tuvieron que aguantar estoicamente cómo la presidenta le afeaba la conducta a su 'jefe' durante todo el discurso.
El otrora líder del PSM, Rafael Simancas, y su mano derecha, Ruth Porta, se libraron al no aparecer por la Asamblea y no ocupar sus escaños, circunstancia que no pasó desapercibida para partidarios y detractores y que evitó que se encontrasen con Tomás Gómez.
Quienes si dieron la cara fueron los ex consejeros Alfredo Prada, Beatriz Elorriaga y Gádor Óngil, que a pesar de haber salido del Ejecutivo de Aguirre cumplieron como diputados, aunque una fila por detrás de sus antiguos asientos. El reencuentro de Prada (antes hombre fundamental y ahora
en el equipo de Rajoy, como adelantó
Madridiario) con la presidenta se quedó en un gesto frío. Tanto es así que en el elogio que Aguirre hizo del Campus de la Justicia no apareció el nombre del ex consejero, a quien las palabras pillaron hablando por el móvil.
El discurso de apertura del debate del estado de la región propiamente dicho fue un ir y venir entre la crisis económica, las bondades del Gobierno de la Comunidad y las críticas a Zapatero. Autocrítica no hubo, pero los reproches no faltaron. A cada golpe de autoridad de Esperanza respondieron los suyos con aplausos. A cada loa a los logros de la Comunidad, siguieron las carcajadas irónicas y los reproches en voz alta de las bancadas de la oposición.
Las 14 horas de la tarde pusieron fin a la sesión para alegría de los asistentes, que se movían inquietos en sus butacas tras dos horas de intervención. Con un comportamiento más que correcto por parte de sus señorías, se echó en falta el fragor de las intervenciones. Este miércoles, a partir de las 10 horas, comienza el debate propiamente dicho.