Opinión

Tomás gano su Congreso

Nino Olmeda | Lunes 08 de septiembre de 2008
Todo salió según lo previsto por Tomás Gómez, quien, sin lugar a dudas, ganó el XI Congreso del PSM, diseñado para que el nuevo, y anterior, secretario general se luciera. No faltó de nada. La Ejecutiva Federal del PSOE se volcó en este evento socialista y dejó claro y explícito su apoyo al proyecto diseñado en Ferraz para intentar el asalto a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en los próximos comicios autonómicos.

Acudieron a arropar a Gómez,  Leire Pajín, José Blanco y el mismísimo José Luis Rodríguez Zapatero, y expusieron  a las claras que su apuesta para intentar desalojar a Esperanza Aguirre de la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid tiene el nombre del que dentro de poco dejará la Alcaldía de Parla para dedicarse en cuerpo y alma a su nuevo objetivo: dirigir al PSM al triunfo electoral. Gómez preparó a conciencia su Congreso para que todo saliera correctamente.

Adelantó los nombres de las figuras  fichadas, entre ellos, Eduardo Sotillos, dio cargos a diestro y siniestro, suprimió por decreto las familias y estableció las no familias, cuyos miembros apretaron para que sus patrocinados encontrasen acomodo en su nueva Ejecutiva. Nadie se quejó en serio, porque hacerlo significa perder la conexión con el oxígeno de Ferraz, y el único error, involuntario, sin duda, fue cortar la tele de los periodistas cuando Gómez hablaba a sus compañeros.

Todo ha ido sobre ruedas y no hubo una voz más alta que otra ni en los debates de las distintas ponencias. Todo se acordó entre los enmendados y los enmendantes, y ambos acordaron textos que no contradecían ni a unos ni a otros,  que fueron entregados a los delegados para que no se liaran mucho en las discusiones. Las nuevas caras de la Ejecutiva, las arremetidas de todos los federales contra Aguirre y la declaración firme de Tomás Gómez de que “ahora sí va en serio” llenaron todo.

Era la fiesta de Tomás, que tuvo un Congreso todo para él, y salió ganador. Ya conocemos sus ganas de echar a Aguirre, también que Zapatero le empujará hasta que aguante el cuerpo o la situación, pero nos hemos enterado poco de sus planes concretos. Se justifica que en su Congreso no se debatiera en profundidad sobre los problemas reales de los ciudadanos, porque la atención debía estar centrada en su figura, pero será difícil  explicar si las preocupaciones de  los madrileños y de muchos militantes del PSM no se abordan con coraje, con independencia de que  La Moncloa esté ahora ocupada por el gran impulsor de Gómez, su amigo Zapatero.

Si la enseñanza concertada entra con plenos derechos en el juego educativo, como defienden desde el nuevo socialismo, ¿qué limites y controles tendrá? ¿La Educación Pública debería competir con los privados y concertados en materia de calidad y resultados? ¿Por qué no hacer que la Enseñanza Infantil sea  también universal y gratuita, como la Primaria y Secundaria?

También deberían explicar qué modelo sanitario diferente al de Aguirre pondrían en marcha, si Gómez ganase los comicios. Estas y otras muchas cuestiones que no han sido noticia en el XI Congreso del PSM, porque era el Congreso de Tomas, deberían centrar los próximos debates políticos. Gómez tiene todo a su alcance y sólo queda  por saber que hará para convencer a los votantes de la conveniencia de meter su papeleta en la urna, porque eso de que somos mejores porque no somos del PP tiene cada vez menos seguidores.

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