Nino Olmeda | Viernes 05 de septiembre de 2008
Los socialistas madrileños, reunidos este fin de semana en el Palacio de Congresos y Exposiciones de la Castellana, darán el visto bueno al acuerdo tomado en Ferraz de instaurar en el PSM los modos y maneras de hacer política que a José Luis Rodríguez Zapatero le han dado unos excelentes resultados. Tomás Gómez aspira a que el nuevo socialismo madrileño que él encabeza sea capaz de derrotar al PP en las urnas y a ser el segundo socialista que llega a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, que estuvo gobernada por Joaquín Leguina durante muchos años, hasta que el hoy alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, se hizo con las riendas de esta región en 1996. Desde entonces, el PSM no rasca bola.
El secretario general de los socialistas madrileños ha dejado bien claro que, aunque lleva ya más de un año en el cargo, su proyecto empezará de verdad cuando José Blanco y él mismo clausuren el XI Congreso del PSM. En estos trece meses ha hecho lo que ha podido y lo que le han dejado, ha sorteado con arte las críticas internas por su inacción dejando que su silencio incomodara a los demás y ha llegado al convencimiento de que sólo de la mano de Ferraz se puede llegar a algún sitio, aunque éste sea desconocido. Igual que cuando lideraba el socialismo madrileño Rafael Simancas todos eran simanquistas, aunque también había contadas excepciones, ahora todos son de Tomás Gómez. Sólo discreparán aquellos que no consigan para los suyos una parcela de poder o alguna consideración en forma de cargo.
Como antes. Ya no habrá familias dentro del PSM, eso dice machaconamente Gómez, sólo habrá un único objetivo: ganar las próximas elecciones autonómicas y echar a Esperanza Aguirre de la sede del Gobierno regional de la Puerta del Sol. El día que Gómez soltó los nombres de algunas de las personas que entrarán en su Ejecutiva, entre los que destacaban Eduardo Sotillos y Trinidad Rollán, dijo que la ex alcaldesa de Torrejón de Ardoz sería su número dos, al corresponderle la Secretaría de Organización. Quizá lo hizo para desviar la atención, porque, a mi juicio, el fichaje relevante es Sotillos, gran periodista y con experiencia en esto de la Comunicación Estratégica. Fue portavoz del primer Gobierno de Felipe González y ya Simancas se fijó en él al proponerle como miembro del Consejo Asesor de RTVE en Madrid.
Simancas se fijó en él sólo para dar más lustre a su figura y Tomás Gómez le pone una Secretaría y un colaborador eficaz como Enrique Guerrero, otro de los que colaboró con Felipe González en sus años de presidente del Gobierno de España. Tomás Gómez, o los que le han aconsejado tomar este camino, ha optado por dar protagonismo a la Estrategia y a la Comunicación y por dejar en un segundo lugar la política, convencido de que uno de sus mayores déficits es la falta de comunicación entre el PSM y los madrileños.
Otros han considerado que la gran apuesta de Tomás Gómez ha sido el fichaje de Rollán para Organización. Decir que será su número dos es una frase hecha y un gesto de educación con la elegida, porque todo el mundo sabe que este puesto es un simple apéndice del número uno y que, cuando el que manda así lo decide, ser el segundo es como no estar. Que se lo pregunten a Francisco Pérez, el elegido en el anterior Congreso para llevar la Secretaría de Organización. Gómez formará un conjunto de personas de lujo para comunicarse con la sociedad, pero si el producto todavía no está diseñado difícil será venderlo. El envoltorio solo no sirve para ganar apoyos, simpatía y votos. Se puede caer en el conjunto vacío. La otra manera de llegar a los ciudadanos es a través de la militancia como activadora de la política y sus proyectos. Esa vía es más complicada, porque con los afiliados que dicen tener, unos 15.000, cuesta mucho llegar a tantos millones de madrileños.
Con tan poco altavoces no se llega a todos, por eso Tomás Gómez ha preferido que los altavoces sean los medios de comunicación. Para esa tarea, ha elegido a los mejores. Ha ganado la estrategia de la comunicación.
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