Milagros Hernández | Jueves 28 de agosto de 2008
Últimamente algunos articulistas están contribuyendo a dar un mensaje de hundimiento y final de Izquierda Unida. No cabe duda de que intentos y contentos de la destrucción de esta organización ha habido y hay en su breve historia. Casi siempre, ¡qué coincidencia!, son personalidades progres, de corrientes socialdemócratas y liberales modernos que consideran que una izquierda alternativa o no es necesaria o no va a venir de la actual situación de Izquierda Unida.
Me van a permitir dar mi opinión… por supuesto nada objetiva.
Este país ha avanzado mucho. La mayoría de la población tenemos un sentimiento de vivir en un país al que amamos: hermoso, libre y con unas características en las relaciones humanas, en lo global, dignas de valorar.
Nuestra cultura es rica en solidaridad, tolerancia y, en general, en un amor a la paz y los derechos humanos que trasciende muchas veces el partidismo de unos y otros. Lo hemos demostrado muchas veces lejanas y cercanas. Como ven, me gusta ver las cosas con optimismo.
Otra cosa es la gestión política de la estructura de nuestro Estado y la marcha de la economía del país. La fractura social y económica de este sistema político en el que estamos instalados hace necesario que exista una fuerza política que evidencie las contradicciones y que ponga sobre la realidad las propuestas de otra manera de gobernar que contribuiría a un mayor bienestar.
Es sobre todo en las políticas de la vida cotidiana relacionadas con las políticas económicas, laborales, fiscales y sociales donde los que gobiernan tienen que demostrar sus diferencias, y para muchos de nosotros esto no se está viendo en los diferentes gobiernos que el PSOE ha venido dirigiendo.
En estos últimos días, para ver si mis teorías eran solo una fantasía, he leído con detenimiento las propuestas del informe político que el Partido Socialista de Madrid lleva a su pronto Congreso. Bien, pues ni una palabra de clase, de capitalismo, de diferencia con el modelo liberal... y muchas contradicciones de la teoría a sus hechos.
Promesas sociales basadas en unas formas de legislar y una estructura institucional que no lo permiten o lo dificultan. Políticas fiscales a favor de los más ricos. Medidas contra la crisis basadas en el desmantelamiento del Estado social, potenciando las directivas de privatización de Europa... Y ni una sola medida de aumento de pensiones, de corrección ante la precariedad de los salarios, ni de incremento en protección social concretada en consolidar el sistema público o de otras medidas de apoyo familiar.
Por todo ello, es necesario que una alternativa de izquierdas siga existiendo. Y, miren ustedes, reinventar con los mismos otra organización es hacer un cesto con los mismos mimbres, así que propongan y defiendan ustedes que Izquierda Unida salga reforzada de su próxima Asamblea Federal porque es lo mejor que nos puede pasar. Ah, ¡ y si consideran que hacemos poco o hay que hacerlo de otra manera, las puertas están abiertas! ¡Sean valientes!
Milagros Hernández
Trabajadora Social
Concejala del Ayuntamiento de Madrid
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