El Defensor del Paciente relató que el 21 de septiembre de 2004 al paciente se le practicó un diagnóstico por imagen en el Hospital Clínico San Carlos, diagnosticándole uropatía obstructiva derecha, y posteriormente se le realizó una endoscopia que en noviembre confirmó un "tumor de trígono". El paciente fue operado en diciembre de ese año, "sin mucho éxito", pues un mes más tarde se emitió un informe indicando que padecía carcinoma de grado III.
La asociación indicó que dada la patología de Alejandro se requería actuación inmediata, pero no se le prescribió nueva intervención, suponiendo dicho retraso "un grave riesgo de expansión del carcinoma". Ante la negativa de la Seguridad Social el paciente se vio obligado en diciembre de 2005 a acudir a la sanidad privada en la Clínica Teknon, donde inmediatamente fue intervenido, aunque posteriormente murió.