MDO/E.P. | Sábado 12 de julio de 2008
El perfil de las mujeres que trabajan en el servicio doméstico en Madrid es "mujer, inmigrante extracomunitaria, de escaso nivel educativo y procedente de zonas rurales subdesarrolladas" según se desprende de un estudio elaborado por la Universidad Rey Juan Carlos y financiado por la Comunidad de Madrid que detecta una triple discriminación laboral en la sociedad receptora: de género, de clase social y de etnia.
Según este estudio, si en 1999 las personas extranjeras representaban el 30 por ciento del total de trabajadores del hogar, en septiembre de 2004 eran el 40,73 por ciento y en septiembre de 2005 el 57,42 por ciento, siendo el sector de mayor presencia de extranjeros, muy por delante de la hostelería. De ellos, el 11,7 por ciento eran hombres y el 88,3 mujeres.
El estudio, dirigido por la profesora de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la URJC, Pilar Charro, pone de manifiesto que para las empleadas del hogar españolas el trabajo doméstico se presenta como una salida cuando tienen un bajo nivel de cualificación o cuando buscan una ocupación parcial para obtener ingresos complementarios.
En cambio, para las empleadas del hogar extranjeras, el servicio doméstico constituye una forma de iniciar el proceso de regularización y una vía de inserción laboral, en la que existe poca movilidad hacia otros sectores. Muestra de ello es que como consecuencia del proceso de regularización de 2005 se produjeron cerca de 184.000 altas de extranjeros en el Régimen Especial de Empleados del Hogar (REEH).
El estudio de la URJC concluye también que el trabajo de empleada del hogar lo realiza población femenina inmigrante con escasas posibilidades para negociar, lo que provoca que en el sector predomine la individualización de las relaciones laborales y que las trabajadoras encuentren muchas dificultades para organizarse colectivamente, siendo escasísima su afiliación sindical.