Rafael Martínez-Simancas | Martes 08 de julio de 2008
Las cerca de trescientas mil personas que pasaron por “Arganda del rock”, dejan bien claro que al personal le gustan los eventos cuando hay calidad. Y eso que este fin de semana había dura competencia en los escenarios, por un lado el congreso del PSOE y por otro el petardazo del congreso regional del PP en Cataluña donde silbaron a Ana Mato por acudir con un repertorio antiguo. Rajoy se está dejando ganar la batalla de la imagen y a la gente le gustan los clásicos como Dylan, más que nada para ver cómo le queda el sombrero, pero les apasionan las letras de Estopa y el desmadeje de Amy
Winehouse.
El PSOE ha apostado por la mezcla de ritmos para explicar las nuevas tendencias; aquí se baila bachata, merengue, bolero, tango o son. Esa ductilidad de Zapatero subraya el tono enfadica de Rajoy al que no parece gustarle mucho el baile. En términos de bailones se puede decir que Zapatero quiere sacar a Rajoy de la pista, y este último no hace nada por remediarlo, (no hay peor soledad que la que uno se busca).
El Congreso del PP en Cataluña tuvo mucho de algarada, de taponazo, fue escasamente ejemplar. Rajoy verá si le interesa quedar como el ordeno y mando de su partido, un auténtico guardia de la porra.
En cambio a Zapatero, al que las balas de la economía le silban pero no le dan, tuvo un Congreso roquero donde apenas se vio la sangre de algunas vendetas. Un Congreso en el que José Blanco ha ascendido a categoría de angelito gordito y a Leire Pajín le han dado licencia para cortar. Zetapé sabe que el rock nunca desaparece por fuertes que sean los malos tiempos. Cuando uno no tiene la receta para explicar la crisis de la economía, lo mejor es acudir al clásico: “auamba baluba, balam bam bu”. Ahí está todo dicho.
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