"Además me dijo que me dedicaba a esto -a ser chófer- porque no sabía hacer otra cosa, y que me iba a matar, y a apedrear; pero yo no les hice caso y seguí cobrando a mis clientes hasta que en un descuido me pegó un puñetazo en la cara y salió fuera del autobús porque sabía que yo ahí no podía tocarle", relató. Después de recibir la agresión, Expósito llamó al 112 con el propósito de alertar a la policía, pero el presunto agresor "se fugó con su mujer en un taxi".
Ahora, dijo tener "miedo" ante posibles represalias y comentó que está yendo "al psicólogo". "Ya me han pegado dos veces porque estamos indefensos, no tenemos mamparas, nos insultan todos los días, nos escupen y nos amenazan; alguien debe tomar alguna solución porque siempre las toman de cara a los viajeros pero nunca hacia el conductor. Tenemos problemas de estrés y estamos indefensos", recalcó.
Vacío legal
Este caso hubiera quedado olvidado como uno más de las muchas agresiones leves que se dan cada día de no ser porque el reglamento que regula cómo deben entrar los carros de bebé en los autocares está en proceso. Así, según el antiguo reglamento, "que es el que aún prevalece", los carros deben subir plegados para evitar posibles accidentes. Pero al haber otro reglamento nuevo a falta de ser aprobado que sí permite que los carritos suban desplegados, los usuarios no saben a que atenerse.
"Los conductores reclamamos que salga ya la ley de los carritos, que vayan seguros; no queremos hacer mal a las madres -prohibiéndoles subir con el carro desplegado-, las apoyamos porque es un trastorno cerrar el carro, pero queremos que los niños vayan seguros", aseguró.
En este sentido, el chófer añadió que "si suben abiertos y hay un frenazo brusco y el carro pilla a alguien o se cae el niño, la responsabilidad recae sobre el conductor y no sobre la empresa que no se hace responsable", motivo por el cual él siempre se negará a que suban abiertos si no se dan las medidas necesarias dentro del autocar.