El estudio de las denuncias interpuestas por los ciudadanos puso de manifiesto el 'modus operandi' de los sospechosos, que se dedicaban a sustraer las tarjetas de crédito, que habían sido enviadas por correo, antes de que llegaran a manos de sus titulares.
Además, gracias a las manifestaciones de los denunciantes, se pudo determinar que un varón contactaba telefónicamente con las víctimas, se identificaba como empleado de la entidad bancaria y les solicitaba el número PIN de la tarjeta, con el pretexto de proceder a su activado. En alguna ocasión, un individuo se personaba en los domicilios, mostraba al titular una acreditación como empleado del banco e igualmente requería la clave secreta asociada a la tarjeta
Según las investigaciones, una vez obtenidos los dígitos, los autores realizaban reintegros en cajeros automáticos. En los casos en los que no conseguían el número PIN, realizaban compras en distintos lugares de la geografía española y pagaban con las tarjetas sustraídas. Por medio de una cámara de vigilancia de una entidad bancaria de Pozuelo de Alarcón, se logró identificar a Juan Carlos F.M. Inmediatamente, los investigadores diseñaron un dispositivo de seguimiento y vigilancia del sospechoso y así pudieron determinar su domicilio e identificar a un presunto coautor de los hechos, Andrés Rolando J.V.
Durante las vigilancias, los agentes pudieron comprobar como los supuestos delincuentes seguían a carteros durante el reparto de la correspondencia. Además, se obtuvieron diversos reconocimientos fotográficos en localidades de Madrid, Guadalajara, Alicante y Las Palmas de Gran Canaria.
Una vez reunidas las pruebas, los policías procedieron a la detención de los sospechosos. A continuación, con el pertinente mandamiento judicial, se realizó un registro en el domicilio de éstos, donde se intervinieron numerosos efectos, entre los que se encontraban productos cosméticos, electrónicos, tarjetas de crédito sustraídas, documentos de identidad falsificados, bono-metros sin utilizar, 9.000 euros en efectivo, así como un alambre de unos 30 centímetros, supuestamente utilizado para extraer correspondencia de los buzones.