La remodelación acometida por Esperanza Aguirre de su Gobierno regional tiene, oficialmente, su motivación en un deseo de economizar si bien la presidenta reconoce que no sabe cuánto ahorrará. Los nuevos consejeros, Antonio Beteta y José Ignacio Echeverría, ya han tomado posesión de sus cargos. De los salientes, el único que se quedará fuera de las instituciones regionales será Alfredo Prada, incorporado el domingo al Comité Ejecutivo del PP a propuesta de Mariano Rajoy.
Tras la cita valenciana, donde Aguirre tuvo que ver el ascenso de Alberto Ruiz-Gallardón al equipo de Mariano Rajoy -y la aproximación a éste de hombres de su equipo como
Manuel Lamela y Alfredo Prada-, la jefa del PP de Madrid ha dado un golpe de mano y lo ha justificado por "la necesidad de afrontar la crisis económica".
La
reforma del Gobierno ha estado capitaneada por la propia Aguirre y sus dos colaboradores más próximos, el vicepresidente primero -y a partir de ahora único- Ignacio González, y el ahora Consejero de Presidencia, Justicia e Interior, Francisco Granados, que es además secretario general del PP de Madrid.
En la tarde de este miércoles, los consejeros salientes Alfredo Prada, Manuel Lamela, Gádor Ongil, Beatriz Elorriaga y Fernando Merry del Val fueron convocados por separado a una reunión en la sede del Gobierno regional. Allí, la presidenta les comunicó la situación y ofreció a cada uno un puesto de destino.
Fernando Merry del Val aceptó el de vocal en el recientemente creado Consejo Consultivo de la Comunidad, decidido como estaba desde hacía tiempo a abandonar sus responsabilidades en la Consejería de Economía y Consumo.
Gádor Ongil y
Beatriz Elorriaga, ambas mujeres de Aguirre, serán nombradas senadoras tras abandonar sus consejerías que pasan ahora a ser dirigidas por
Antonio Beteta (nuevo consejero de Hacienda, Economía y Consumo) y
José Ignacio Echevarría (nombrado responsable de Transportes e Infraestructuras). El puesto de Beteta como portavoz del grupo parlamentario del PP en la Asamblea de Madrid lo ocupará su hasta ahora segundo,
David Pérez.
Manuel Lamela continuará en Madrid "en una actividad a tiempo parcial en el ámbito económico-financiero" de la región. Fuentes populares confirmaron que, como informó Madridiario, este puesto será en el Consejo de Administración de Caja Madrid . Por el contrario,
Alfredo Prada, hasta ahora vicepresidente segundo, rechazó todas las opciones propuestas por Aguirre y decidió desvincularse de la Comunidad. Prada, muy molesto por su salida del Ejecutivo, ni si quiera asistió este jueves a la toma de posesión de los nuevos consejeros.
Tanto Aguirre como
Manuel Pizarro se negaron a confirmar o desmentir que la presidenta ofreciese un puesto de consejero al ex presidente de Endesa.
La crisis no convence
Tras la toma de posesión, Esperanza Aguirre basó los cambios en "razones de distinta índole, siendo la principal el deseo y la necesidad de afrontar la difícil crisis económica". "El Gobierno de la Nación, a quien corresponde actuar, ha dado muestras de parálisis, falta de criterio y desesperante incapacidad. La Comunidad de Madrid, en la medida de sus posibilidades y de competencias, quiere enfrentarse sin tapujos y sin excusas a esta crisis", sentenció.
La presidenta vinculó la supresión de tres consejerías a un ahorro de costes incluido en el
plan de austeridad avanzado hace una semana y del que aseguró que este jueves se conocerían el resto de líneas. Ahora bien, esta medida radical no estaba en los planes iniciales y ni los implicados ni sus equipos tuvieron noticias de la misma hasta este miércoles. La propia presidenta confirmó este jueves que no existe una previsión del ahorro que se conseguirá.
La
sombra de la "venganza" contra los que apoyaron a Rajoy -Prada está en el Comité Ejecutivo de Rajoy y Lamela le elogió públicamente- planea sobre el cambio de gobierno. Aguirre negó este extremo asegurando que otros como Juan José Güemes, Elvira Rodríguez y Lucía Figar se encuentran en el equipo del líder popular.
Mientras, Manuel Lamela se mostró elegante tras la toma de posesión del nuevo Gobierno, y rechazó que su salida estuviera vinculada con Rajoy: "No le he pedido explicaciones a la presidenta ni ella me las ha dado. Le agradezco cómo me ha tratado". Tuvo tiempo incluso para bromear asegurando, sobre si existe una maldición en el departamento -Transportes ha tenido cinco responsables en cinco años-, que "eso habrá que decírselo a mi sucesor, para que piense en ello cuando llevo 10 u 11 meses".