Opinión

El fútbol es así

Sara Medialdea | Martes 24 de junio de 2008
Si hay una actividad hoy en día capaz de unir al grueso de una población en torno a un objetivo común, esa es el fútbol. Ni razones políticas, ni religiosas —al menos, en el mundo occidental—, ni humanitarias, ni culturales … Nada como veintitrés hombres y un balón para parar el mundo. Y no es exageración: el domingo por la noche, las calles de este país se quedaron vacías, igual que las playas, y hubo momentos en el encuentro España-Italia en que fueron más de 15 millones de telespectadores los que siguieron las evoluciones de los futbolistas. O, lo que es lo mismo, uno de cada tres españoles estaba viendo el partido.

El fútbol puede con todo: salta fronteras geográficas —ahí estaba la “furia roja” luciendo camisetas y banderas rojigualdas en centroeuropa—, diferencias lingüísticas, ideológicas, políticas… La afición que apoya a la selección española es igual de Andalucía que de Murcia, de Asturias o de Extremadura. Y escucharles cantar el “Que viva España” a grito limpio desde las gradas admira y sorprende, todo a una. Ya quisieran los políticos, da igual de qué formación y a qué opción ideológica representen, contar con seguidores tan fieles y tan incondicionales. Si acudieran a sus mítines la mitad de la mitad de la mitad de quienes estarán pendientes el jueves del España-Rusia…

Siendo el amor al fútbol tan potente como para hacer olvidar la crisis, los problemas con la hipoteca y hasta los disgustos con la parienta, qué lástima que a algunos de los que fueron a presenciar el partido a la plaza de Colón les despidieran con jarabe de palo, y una actuación policial sin duda desproporcionada —¿cuántos tenemos hijos o conocidos adolescentes que se vistieron de ilusión para ver en comandita el partido de España desde Colón?— acabara con su alegría por los suelos, y con sus costillas más doloridas que la moral del portero italiano.

TEMAS RELACIONADOS: