El responsable en España de la compañía de origen francés puntualiza que no hay más vandalismo en Madrid que en otras ciudades, y que éste depende de muchas situaciones, como la afluencia de foráneos, las zonas de ocio o las épocas y eventos que se celebran.
Para atajar esta situación, Plastic Omnium ha variado el diseño de sus productos en los últimos años en un intento de reducir el impacto de estas acciones en el mobiliario urbano. Así, en las calles de Madrid hay equipos autoextingibles para no generar fuego o resistir las primeras llamas. Además, las papeleras se hacen estriadas para evitar los adhesivos y de colores oscuros para que sean menos apetecibles para los grafiteros. Aun así, es difícil frenar estar prácticas según reconoce Plastic Omnium, ya que "el vándalo es como el hacker, que siempre va un paso por delante".
No obstante, para Arderius el elemento más disuasorio ante las pintadas callejeras es actuar lo antes posible. "En la medida que tú actúas rápidamente empiezan a disminuir en la misma proporción los actos de vandalismo. Por eso, lo mejor para combatir el vandalismo es el propio servicio de mantenimiento" que hace la compañía.