MDO/Agencias | Lunes 02 de junio de 2008
El Ayuntamiento de Coslada ha retirado este lunes la querella interpuesta contra el Grupo Municipal Popular por injurias y calumnias, tras la celebración de un acto de conciliación en el que ambas partes han llegado a un acuerdo.
La querella se presentó ante los Juzgados de Coslada a mediados de mayo tras la aparición de unas octavillas repartidas por la ciudad en las que se lanzaban al alcalde, Ángel Viveros (PSOE), varias preguntas sobre su implicación en la presunta trama de corrupción policial destapada en la localidad.
Según ha informado el abogado del Consistorio, Francisco Rubiales, los cinco representantes populares citados este lunes en el Juzgado de Primera Instancia número 6 de Coslada "se han retractado del contenido, reconociendo que era una falsedad y no tenían intención de imputar ningún delito al alcalde".
En el acto de conciliación han estado presentes el abogado del Ayuntamiento, en representación del alcalde, y cinco miembros del PP, entre los que se encontraba el presidente del partido, Raúl López, y el portavoz adjunto, Francisco Becerra.
Por su parte, el presidente del PP ha asegurado que la decisión del Ayuntamiento era "la única posible", al considerar que todos los interrogantes "se encuentran argumentados sobre datos aparecidos en medios de comunicación".
Asimismo, el portavoz popular apunta en un comunicado la posibilidad de que el motivo de que el Consistorio desista de la querella sea el levantamiento del secreto sumarial en el que, según ha publicado la prensa, aparecen conversaciones telefónicas entre el alcalde y el oficial jefe de la Policía Local, Ginés Jiménez, las cuales "constatan un trato amigable y cooperante" entre ambos, según el PP.
López hace referencia así a una conversación grabada entre ambos en la que Viveros asegura a Jiménez que intentará que "quiten de en medio" al comisario del Cuerpo Nacional de Policía de Coslada y San Fernando, tras la detención de un agente local por presuntos malos tratos a su pareja.
Además, una de las escuchas telefónicas recogidas en el sumario desvela el control que tenía el supuesto cerebro de la trama corrupta, Ginés Jiménez, sobre el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Coslada, Antonio Murillo.
En una conversación registrada el pasado 13 de marzo, a las 23.23 horas, la 'mano derecha' de Ginés, Carlos M.G. habla con David, otro de los agentes de 'El Bloque', sobre una inspección realizada por dos policías locales en un restaurante regentado por un tal "Mariano". Según el sumario, el lugarteniente de Ginés le reprocha a David que supiera lo de la inspección y que no hubiera dicho nada para no quedar mal con el dueño del establecimiento.
David le explica que al parecer la razón de la inspección residía en que Antonio Murillo habría estado en el establecimiento y había detectado una serie de deficiencias.