Carmen M. Gutiérrez | Viernes 23 de mayo de 2008
La forma, el olor y la originalidad son los tres conceptos que han tenido en cuenta los expertos para elegir el mejor rosal de los 70 que se han presentado al 52º Concurso Internacional de Rosas Villa de Madrid. El ganador ha sido un 'cubresuelos' con pequeñas flores de un intenso fucsia.
Procedente de Francia, el rosal número 24 ha conseguido este viernes el principal galardón del Concurso Internacional de Rosas organizado por el Ayuntamiento, la Medalla de Oro de la Villa de Madrid. La homogeneidad de su desarrollo y la abundancia de rosas, además de su belleza, han sido dos de las razones por las que ha sido elegido, según explica Santiago Soria, secretario del Jurado.
Sin embargo, los madrileños no han opinado igual. Paralelamente al Concurso Internacional se realizó el Concurso Popular por el que se escoge la Rosa de Madrid. El observador de a pie que acudió a la Rosaleda del Parque del Oeste este miércoles se decantó por el número 15, quizás atraído por su original color entre naranja y rosa.
Claro que los participantes en el Concurso Popular no tienen por qué saber las tendencias que imperan en este mundo de la rosas, que puede llegar a convertirse no sólo en un hobby, sino también en una razón para vivir, según asegura Santiago Soria. Así, optaron por un rosal de forma clásica y no supieron apreciar la originalidad de la elegida por el jurado.
Pero no sólo se premia el mejor rosal en su conjunto. También ha habido galardones para los distintos tipos de esta planta y un premio a la rosa de mejor perfume, que ha sido para el número 52, con flores rosas de una fragancia intensa.
Así, ha concluido la edición de 2008 de este veterano concurso que lleva fraguándose desde hace tres años, pues la elección no consiste simplemente en valorar los rosales el día del fallo del jurado, sino que una comisión permanente de expertos los visita cada mes para comprobar su desarrollo, su resistencia a las plagas, el número de flores y su persistencia, y las puntúa después de todo el proceso.
Por otra parte, el jurado internacional conoce las rosas poco antes del fallo y elige su preferida teniendo en cuenta el aspecto que tengan ese día. Un requisito indispensable es que la rosa sea nueva, es decir, inédita. Con estas dos puntuaciones se realiza una media que es la que da el rosal ganador.
Las variedades que participarán en el concurso del próximo año ya están plantadas en la rosaleda del parque del Oeste, acompañadas por otras muchas que conforman este singular rincón de Madrid, creado hace más de medio siglo para albergar un certamen comparable a los que se realizaban en Francia o Gran Bretaña.