MDO | Lunes 19 de mayo de 2008
Agentes de Policía Nacional han detenido a Alfonso B.F., de 47 años, acusado de nueve atracos, ocho de ellos a farmacias. Iba armado con cuchillo, aunque a veces decía llevar una pistola oculta entre las ropas, y se cubría la cara con capucha o pasamontañas.
Alfonso B. es presunto autor de 9 robos con violencia: cuatro a farmacias de Móstoles, otras tantas de Torrejón y uno a supermercado. Ha sido reconocido por las víctimas de los delitos. Vecino de Móstoles, tiene doce antecedentes, a causa de robos con fuerza, con violencia y tráfico de drogas. Fue puesto a disposición judicial, autoridad que ordenó su ingreso en prisión.
Las investigaciones comenzaron a partir de los primeros atracos que tuvieron lugar en abril en Móstoles y Torrejón de Ardoz. Las primeras gestiones pusieron de manifiesto que el autor estaba entre los 30 y 35 años, con una estatura en torno a 1,70 y vestía sudadera de rayas con capucha, que utilizaba para tapar su cara. En otras ocasiones, se enmascaraba con pasamontañas. Amenazaba a las víctimas con cuchillo de cocina y a veces decía llevar una pistola entre la ropa, arma que nunca mostró. Actuaba a primera hora de la mañana o la tarde y sólo se apoderaba de la recaudación.
Todos los pasos para identificar al atracador resultaron infructuosos; por tanto, los policías de la comisaría de Móstoles establecieron un dispositivo de vigilancia en zonas donde pudieran producirse nuevos delitos. A mediados de la pasada semana, la aludida dependencia policial recibió una llamada para comunicar que se estaba produciendo un robo con intimidación en una farmacia de la calle Montero, lugar donde unos días antes ya habían atracado.
De inmediato, se activó el dispositivo establecido. No lejos de lugar asaltado, y junto a una estación de Metro, los agentes localizaron a un individuo, con características físicas similares a las del sospechoso. En el cacheo, le intervinieron un cuchillo de cocina, de 22 centímetros de hoja, un spray de defensa, una “braga” de color negro y 395 euros. Fue detenido, a pesar de que para dificultar su identificación, se había colocado al revés la sudadera que llevaba para ocultar las letras de la parte delantera de esa prenda.