MDO/Efe | Martes 06 de mayo de 2008
El portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Madrid, David Lucas, ha reclamado este martes la elaboración urgente de un informe que explique si los empleados de la Agencia Tributaria corren algún riesgo de salud por trabajar en el centro de la calle Sacramento.
Según una denuncia de UGT, 50 mujeres que trabajan en este edificio han solicitado exámenes médicos para saber si padecen lipoatrofia, una enfermedad que elimina parte de la grasa corporal dejando señales en la piel y que se relaciona con edificios "enfermos", sobre todo de reciente construcción y muy tecnificados.
El Ayuntamiento, sin embargo, asegura que esos exámenes médicos ya se han hecho y que ninguna de ellas padece lipoatrofia. En concreto, un portavoz municipal ha asegurado que, tras recibir la denuncia del sindicato, las funcionarias que lo han solicitado, que no llegan al medio centenar, han sido sometidas a exámenes médicos que "en ningún caso", aunque "por ahora", han puesto de manifiesto la existencia de lipoatrofia.
Además, aseguran que técnicos del Ayuntamiento están efectuando ya un estudio del edificio, incluidas mediciones de campos electromagnéticos, para conocer si presenta algún problema que pueda relacionarse con la salud de las personas que trabajan en él. El portavoz socialista ha adelantado que visitará este jueves las instalaciones afectadas para recoger las opiniones de los trabajadores personalmente.
También ha destacado que se mantienen en contacto con los sindicatos, quienes les han indicado que este no es el único edificio enfermo del Ayuntamiento, aunque no precisó a qué otros inmuebles se refería, ni cuántos pueden ser. No obstante, ha indicado respecto a las instalaciones de la calle Sacramento que "si hay que cerrar el edificio, que se cierre y se traslade a los trabajadores".
Las fuentes del Ayuntamiento de Madrid han indicado que, aunque las mediciones han dado un resultado negativo "por ahora", en caso afirmativo se procederá a corregir las posibles deficiencias mediante "las obras que sean necesarias". Desde el Consistorio se sostiene que no hay "alarma" porque "no estamos ante un problema de salud grave" y porque "no se trata de una enfermedad sino del resultado de una exposición a determinadas condiciones ambientales", que finaliza cuando estas cesan.
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