La tensión se diluyó este miércoles en el Sector 5 de la Cañada. Los afectados se afanaban en recuperar lo que podían entre los despojos y los vecinos discutían acciones futuras en la sede de la asociación. Ni rastro de los centenares de policías que controlaban la zona este martes, cuando tres edificaciones, una de ellas de veinte viviendas, fueron reducidas a escombros por el Ayuntamiento de la capital.
Los vecinos temieron, el martes por la noche, que regresaran las excavadoras, pero no ha sido así. Solo los gritos de los niños —y alguna que otra increpación a algunos medios de comunicación— rompían la
tensa calma al día siguiente de los derribos.
Delante de la Asociación de Vecinos, unas cincuenta personas discutían qué hacer. "Estamos indefensos. Si no nos unimos, vendrán a por nosotros, y a ver qué hacemos luego, a toro pasado", advirtió Miguel Martín, uno de los portavoces vecinales. "Nos tienen ganas. A mí me han amenazado varias veces", asintió uno de los marroquíes. Tienen miedo de que vuelvan las excavadoras, de que sigan tirando casas y de que
lo ocurrido el martes sea el principio del fin de la Cañada.
"Me vuelvo a Marruecos"
Mohamed, el dueño de la casa parcialmente derribada, lograba sonreír a duras penas. Cuando pudo regresar a su vivienda este martes por la tarde, se encontró con que la mayor parte seguía en pie, pero se han quedado sin luz y sin agua. Varios compatriotas trataban de ayudarlo a arreglar la tubería, pero desistieron. "Yo me vuelvo a Marruecos", aseguraba Mohamed. "Allí vivo mejor que aquí, no tengo problemas con los papeles, ni con la policía, ni me tiran la casa", decía mientras sostenía en brazos a su hija pequeña.
Mientras tanto, varios bolivianos rebuscaban entre los escombros de la 'pensión', uno de los inmuebles derribados. Zapatillas, tablas de planchar, 'tetra-briks' de tomate frito... Sobre una mesa improvisada, dos hombres colocaban lo que habían podido salvar. Un niño descendía del montón de cascotes con su 'trofeo', un muñeco casi nuevo, que había encontrado bajo una piedra.
Una comisión para la Cañada
Por su parte, el secretario general del Partido Socialista de Madrid (PSM), Tomás Gómez, exigió este miércoles a la presidenta regional, Esperanza Aguirre, que convoque de manera inmediata la comisión, presidida por la Comunidad y con la participación de los ayuntamientos de Madrid, Rivas, Coslada, San Fernando y Getafe, para dar solución a la Cañada Real.
Gómez, que realizó las declaraciones durante la presentación de una batería de propuestas económicas, añadió que Aguirre "no puede seguir escondida" porque de la Comunidad de Madrid "dependen las competencias para solucionar los problemas en la Cañada Real". El primer cometido de la comisión reclamada por Gómez pasa por "impedir la realización de construcciones".