El dueño de la vivienda de la Cañada Real Galiana cuyo derribo desató el conflicto entre sus habitantes y la Policía vive desde hace meses en el edificio que se convirtió en todo un símbolo para estos vecinos. Cuarenta y ocho horas después de la demolición, ocurrida el 18 de octubre, la casa volvía a estar casi en pie, gracias al fondo común y al trabajo de los vecinos, aunque el miedo a represalias paró en seco las obras. Hace un par de meses el propietario conseguía finalizamente adecentar su domicilio y lleva meses residiendo en el edificio. Además, el periódico asegura que hace meses que nadie recibe en la zona una orden de derribo ni se ha ejecutado ningún desalojo.
Afirma además el diario que cinco meses después de los enfrentamientos la tranquilidad ha vuelto a esta zona de la Cañada Real.Según los vecinos, los incidentes habrían frenado al Ayuntamiento y ahora su mayor preocupación es el nuevo sistema de alcantarillado, que los vecinos han costeado poniendo cada uno mil euros de su bolsillo. No llegan órdenes de derribo y, según fuentes policiales, hace meses que no se ha ejecutado ninguna. Los vecinos también han remodelado la parte superior de la mezquita, han pintado su exterior y unos carteles luminosos anuncian al viandante la presencia del templo, que ahora, también es un centro social. Actualmente trabajan para arreglar el piso inferior.
Según La Razón, a meta de los vecinos de esta vía pecuaria es ahora asfaltar las calles, para lo que confían en que el Ayuntamiento no lleve a cabo más derribos ni desalojos. Están a la espera del consorcio que acordó el Pleno del Consistorio en diciembre y en el que participarían las asociaciones de vecinos, que aseguraron no haber recibido ninguna invitación.