Desde que se produjera el atentado, los especialistas de la Comisaría General de Policía Científica y los Técnicos Especialistas en la Desactivación de Artefactos Explosivos (TEDAX) han recogido más 200 muestras de diferentes en la zona afectada, las cuales están siendo analizadas.
Por otra parte, tras 14 días de trabajo en el aparcamiento de la T-4 y en los laboratorios, los agentes de la Unidad de Actuaciones Especiales de la Policía Científica han inspeccionado los restos de 559 vehículos, unos 35 al día, que se hallaban en la zona de la deflagración. Esta unidad ha sido la encargada de coordinar todo el trabajo realizado por los equipos multidisciplinares, integrados por expertos en catástrofes terroristas e identificación de víctimas.
El primer objetivo de los agentes fue localizar e identificar a las dos víctimas mortales. Para ello, junto con los expertos en Actuaciones Especiales trabajaron también especialistas en ADN, antropología forense, fotografía y vídeo y laboratorio químico. Además de los integrantes de estos equipos de Policía Científica, se contó también con la colaboración de agentes del TEDAX, automoción y guías caninos.
Los expertos en ADN y antropología buscaron entre los restos de la explosión cualquier indicio que apuntara a la existencia de restos humanos. Paralelamente se obtuvieron muestras de ADN de los familiares de los desaparecidos, por si, llegado el momento, la identificación de las víctimas tuviera que ser mediante este estudio. Finalmente, no fue necesario el empleo de esta técnica y los dos fallecidos fueron identificados mediante reseña necrológica.