El pasado año, por estas fechas, su capacidad total era de 328 millones de metros cúbicos, un 34,7 por ciento, lo que viene a ser 15 puntos por debajo de los niveles en los que nos encontramos ahora. A mediados de octubre el nivel de agua en las reservas era más bien escaso y los pronósticos no auguraban grandes incrementos de su capacidad, pero las fuertes lluvias que se han vertido sobre la región en este tiempo han acentuado su cabida hasta superar la mitad de su volumen, niveles que no se registraban en Madrid desde hacia mucho tiempo. Actualmente, los embalses madrileños con más reservas hídricas, en proporción a su capacidad, son los de Valmayor, con el 84,7 por ciento: El Villar, con el 73,4 por ciento; Pedrezuela, con el 66,5; y Santillana, con el 64.
El que dispone de menos agua embalsada es, con mucha diferencia del resto, el de Riosequillo, con un 5,8 por ciento, seguido del de Vado, con un 39,2 por ciento. La llegada de estas lluvias que han aumentado los niveles de agua de los embalses suponen un alivio para la sequía que viene padeciendo la Comunidad de Madrid en los dos últimos años.