Rafael Martínez-Simancas | Lunes 24 de marzo de 2008
El PSOE se fijó en Tomás Gómez para recuperar Madrid pero en realidad buscaban a José Tomás para que se pusiera al frente del peligro. Gómez es un buen alcalde y un tipo de talante pero tiene dos factores en contra: su partido y no ser diputado regional. Desde la tribuna de la Asamblea de Madrid sólo se puede asistir a los debates como el que acude al Master de Tenis, sin más derecho que sonreír o hacer señas cuando el juez de silla no mira.
La crisis en el socialismo madrileño es profunda como un cráter. Lo malo no es caer en intención de voto sino no saber dónde está el fondo. En la noche del pasado día 9 se pusieron a contar votos y contaron sollozos; era imposible pero cierto, el PP se ha paseado por las urnas de una manera contundente. Si Esperanza Aguirre quisiera adelantar las elecciones, en un gesto de sobrado poderío, mandaba al PSOE a las tinieblas de Madrid.
Abundan las voces contra Tomás Gómez, (los mismos que desean verlo con una cornada a lo José Tomás), pero deberían saber que no es una cuestión de cambio de titularidad sino de sentido en la formación. El PSOE de Madrid debería hacer una reflexión tan serena como urgente y aprender dónde se quedaron atascados. Deberían tener algo de coherencia en asuntos menores pero muy señalados, no es de recibo que en la Asamblea hayan cambiado de estrategia en el asunto del eje Prado-Recoletos.
Episodios desagradables como la agresión a Granados y Güemes en el Hospital de Parla, el asunto del mitin con el megáfono del coche patrulla, y otros más, abundan en un sin sentido político.
Tomás Gómez es político cabal y capaz. O se deja ver pronto en actuaciones acertadas o le van a enviar a la inopia administrativa. Sería algo tan injusto como indeseable.
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