Asimismo, expresó "con toda honradez" que el servicio de oncología es un "servicio muy especial" y, como tal, tiene un gran cuidado con sus pacientes, a los que ofrece un "trato humanitario y digno". También, indicó que, en su opinión, la "atención clínica ha sido notablemente satisfactoria".
Por otro lado, Córdoba manifestó que "sólo el médico decide el tratamiento que se da a los pacientes", y no las enfermeras, en relación a la queja de Crespo en la que afirmaba que, durante su estancia en el hospital, su padre se infectó con una bacteria del hospital y las enfermeras de planta se negaron a llamar a un médico "porque no lo consideraba grave". Siguiendo la versión de la familia, posteriormente un médico comprobó que la infección era muy grave "y estas horas perdidas y los potentes antibióticos que le administraron precipitaron su muerte".
Amedás, el director del centro hospitalario aseguró que "no hay falta de personal en el servicio de oncología" y que, de hecho, la plantilla se verá reforzada en breve después de que Sanidad tramite una solicitud de incorporación de tres trabajadores más para esta sección del hospital.
Asimismo, manifestó que "no son ciertas" las afirmaciones de Crespo sobre la higiene del Ramón y Cajal, aunque reconoció que la falta de intimidad es un aspecto a mejorar, en general en todos los hospitales. Para ello, hace poco crearon una unidad con cinco camas individuales para facilitar la privacidad de los pacientes, especialmente en el servicio de oncología.