Opinión

Reflexión, sondeos y resultados

Nino Olmeda | Jueves 06 de marzo de 2008
El día antes de ir a votar está señalado por no sé quién de reflexión. Los partidos políticos y sus candidatos no pueden llevar a cabo acciones en busca de nuevos votantes, porque una vez que la campaña electoral ha llegado a su final -con actuaciones en las que los globos, las alegrías, los besos y deseos inconfesables son los protagonistas- todo está prohibido.

En esta ocasión, la jornada de reflexión cae en sábado, como casi siempre, y es 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Es absurdo que las concentraciones anuales en las que las mujeres y los hombres que así lo consideran celebran esta fiesta de la libertad y la igualdad entre sexos se adelanten de fecha para no influir en el voto de los que al día siguiente decidirán en las urnas el índice de participación y los resultados de los partidos que luego deberán ponerse de acuerdo a la hora de elegir el nombre del próximo presidente del Gobierno de España. Si alguna de las formaciones con posibilidades de llevarse el gato al agua, socialistas o populares, gana por mayoría absoluta -esperemos que no suceda-, no será necesario hacer ajustes finos para hacerse con la habitación  principal del Palacio de La Moncloa.

Mucho  más absurdo es que una carrera de mujeres prevista para el 8 de marzo se convierta en elemento de distorsión y nos impida reflexionar a gusto, ya que si se presenta la presidenta regional, Esperanza Aguirre, lo más lógico es que sea foco de atención de los informadores, que deberán, para completar la escena,  consultar con los representantes de los que se oponen a que la mandataria madrileña protagonice un acto de mujeres el día dedicado al pensamiento profundo y a decidir qué hacer el 9-M. Sin querer, tendré que ver en la tele a Aguirre y a los que denunciarán que se vista de atleta para seguir arañando votos, con lo cual sentiré  los deseos de unos y otros de intentar influir en los demás.

Todo esto me hace perder tiempo de reflexión sobre cuestiones que me parecen de interés. Las huelgas de los trabajadores de la limpieza de las calles de la capital, de los empleados de adecentar los edificios públicos y de los de la EMT están recibiendo críticas por coincidir las jornadas de lucha con las elecciones y por ser políticas. Que mal uso de las palabras para beneficio propio y hacer dudar a los demás. Todas las huelgas son políticas porque persiguen acabar con las políticas injustas de los patronos. De eso deberíamos hablar y no de que unos sindicatos manejan a los empleados para ayudar a que ganen unos o perjudicar a los contrarios. ¡Vaya chorrada¡

Y el 9 de marzo, ¿nos comportaremos los ciudadanos siguiendo los guiones marcados por los sondeos de los que interesadamente buscan llevarnos por la senda de sus amores? Es difícil conocer con anterioridad si los resultados harán buenos a los encuestadores o si los sondeos no han conseguido animar a los votantes libres a hacer lo que orientaban unos técnicos. Yo, personalmente, en vez de reflexionar,  me dedicaré a hacer lo que me venga en gana y al día siguiente iré a mi colegio electoral en busca de la urna en la que depositaré mi voto, con la sana intención de hacer lo que más me pide el cuerpo en vez de no buscar miedos inexistentes para apoyar no al mejor para cada uno sino al menos malo para que no vengan los otros fantasmas que despertaron Zapatero y Rajoy en sus debates ordenados y monocordes, aunque necesarios.

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