La asociación de vecinos presentó alegaciones contra la construcción de estas instalaciones porque afirman que los hornos crematorios generan emisiones tóxicas y sustancias cancerígenas. Además, sostienen que estos componentes no pueden ser eliminados mediante filtros.
Según los vecinos de Carabanchel, el proyecto incumple la normativa vigente que sostiene que este tipo de instalaciones no debe posicionarse a menos de 2.000 metros de zona habitadas, mientras que este proyecto coloca las chimeneas a 250 metros de centros de trabajo y a 500 metros de viviendas y escuelas.
Los vecinos afirman que no se oponen a la creación de este tipo de instalaciones, pero solicitan que se lleven a cabo "de acuerdo a la legislación y sin someter a la población a un riesgo innecesario", y añaden: "Es absurdo perjudicar la salud de los vivos por no tratar correctamente los restos mortales de los fallecidos".
Además, los vecinos se apoyan en un proyecto de crematorio similar que se presentó para el cementerio de Fuencarral y que fue finalmente rechazado por su cercanía a las viviendas del PAU de Montecarmelo.