Así las cosas, los efectos perniciosos de los humos se notan, tanto que los vecinos han percibido incluso un "incremento de las enfermedades, sobre todo por problemas respiratorios", que se han trasladado a los "servicios de salud de la calle Antracita", donde se ha constatado "una saturación absoluta del servicio médico, sobre todo en pediatría", según el presidente de la plataforma.
Por ello, la Plataforma pide al Ayuntamiento que instale una estación de medición propia para las salidas de humo de la vía de circunvalación de la capital y un estudio epidemiológico que indique cuál es la evolución de las enfermedades respiratorias en la población de la zona.
"El Ayuntamiento se niega, aunque parece una cosa lógica que si hay una salida de humos se mida su efecto", opinó Tornamira, añadiendo que los vecinos sospechan que esta negativa se debe a que, "según ha informado oficiosamente la empresa SGS, la que controla las mediciones de Medio Ambiente en las obras de la M-30, en septiembre de 2006 estaban absolutamente desorbitadas".
"Y claro, no quieren hacer públicas unas mediciones que les son desfavorables y que ponen en evidencia que la concentración de humo es mucho peor que la de antes de las obras, cuando la contaminación salía a cielo abierto", apostilló el líder vecinal.