Según datos del Departamento que dirige Mariano Zabía, el Centro de Recuperación de Especies Protegidas de Buitrago de Lozoya, dependiente de la Comunidad de Madrid, recogió 1.204 animales salvajes heridos en 2006. De ellos, 787 fueron aves, 277 reptiles, 105 mamíferos, 31 peces y 5 anfibios.
Por su parte, el centro de rehabilitación de fauna autóctona Grefa atendió 1.899 animales hasta el 21 de noviembre de 2006, superando los 1.500 casos que había firmado en el convenio. Asimismo, el centro de recuperación de aves rapaces nocturnas Briznal, que se comprometió en un principio a curar 600 animales, atendió hasta el pasado 20 de noviembre 900 animales de rapiña dañados.
Dispositivo de alarma
Según el dispositivo de actuación, el equipo de rescate y recogida de fauna salvaje se pone en marcha cuando reciben un aviso de animal herido. Inmediatamente, coordinan un grupo de voluntarios, que se pondrá en contacto con el emisor del aviso, y traslada una unidad móvil a la zona, donde el animal será atendido por un veterinario especializado.
Seguidamente, si es necesario, se envía al animal a un hospital de fauna, donde se le explora con el fin de diagnosticar sus problemas y realizar los tratamientos. Después se le abre un historial clínico, se traslada al animal a una de las instalaciones de rehabilitación y si tiene posibilidades de ser devueltos a la naturaleza, un equipo de veterinarios le preparará para su liberación.
El Seprona de la Guardia Civil, la policía municipal, las asociaciones de ecologistas y los cazadores son las principales fuentes de captación de animales silvestres heridos. La Comunidad de Madrid ponen a disposición de todas las personas el teléfono 902101245 para informar si encuentran un animal salvaje o protegido dañado.
El 98 por ciento de los ingresos de animales heridos son debidos a consecuencias directas o indirectas de la actividad humana: atropellos, disparos, envenenamientos, electrocuciones, choques con cables y trampas ilegales, y un gran número de ellos pertenecen a especies amenazadas e incluso en peligro de extinción.
Los centros de recuperación de fauna salvaje concentran la mayor parte de sus esfuerzos en el tratamiento, rehabilitación y posterior liberación de los animales que ingresan, siendo los primeros instantes de auxilio y su traslado los más decisivos para su supervivencia.