Pilar Jerez | Miércoles 27 de febrero de 2008
Leer se convierte en una ardua tarea para los deficientes visuales y los invidentes, ya que los libros disponibles en los comercios no están traducidos al alfabeto braille, su conexión táctil con el mundo. Muchas de estas personas pueden estudiar o leer libros gracias a la biblioteca de la ONCE.
El Servicio Bibliográfico de la ONCE (SBO) es un centro especializado que tiene como objetivo producir y distribuir, entre las personas ciegas y deficientes visuales, todo tipo de documentos y recursos bibliográficos, tanto en sistema braille como en versión sonora, en CD o en casete, así como materiales en relieve, contribuyendo con ello a la integración social y laboral de sus afiliados.
La edición en braille comprende tanto obras literarias de interés general, textos universitarios o partituras musicales como revistas para todos los públicos. En cuanto a la transcripción en audio, se realizan grabaciones de lectura para ocio y tiempo libre, textos para universitarios y para profesionales afiliados a la ONCE y documentos diversos.
“Llevo siendo usuario de la biblioteca toda mi vida”, declara Carlos de 31 años e invidente de nacimiento. “Para nosotros es muy importante que traduzcan los libros al braille o en formato audio y es algo que, en nuestro país, solo hace el servicio bibliográfico de la ONCE”, añade.
Los usuarios de este servicio bibliográfico de Madrid, situado en la calle La Coruña número 18, pueden pedir que les transcriban libros, comprarlos o pedirlos prestados. “Lo que hacemos es atender las peticiones que nos hacen y gestionarlas lo más rápido posible. Todos aquellos afiliados a la ONCE o todos aquellos que puedan acreditar su discapacidad visual pueden traducir, comprar o pedir préstamos de libros en dos formatos distintos: en braille o en audio”, declara Encarnación Jodar, jefa del departamento de atención al usuario y de la biblioteca. “También hacemos materiales en relieve, sobre todo para los centros educativos”, añade.
Esta biblioteca está financiada por la ONCE y su presupuesto está totalmente destinado a la producción de libros en braille o en audio. “Los pedidos laborales o para estudiantes son totalmente gratuitos y además les concedemos prioridad, es decir, si alguien necesita un manual para trabajar o estudiar lo intentamos hacer y entregar con mayor rapidez que si se trata de un libro para leer en el tiempo libre o como ocio”, explica Jodar.
El servicio bibliográfico atiende al público, tanto en persona como a través del teléfono, de 8.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00. “Es increíble la cantidad de pedidos que tenemos. Nos llama gente de toda España, incluso de Sudamérica. Lo que más nos piden es la traducción a sonoro; solo tres de cada diez usuarios nos piden que traduzcamos sus libros al braille. Hay mucha sobrecarga y por eso hay bastante retraso en las transcripciones, pero hay que tener en cuenta que solo tenemos dos centros en toda España. Nuestra batalla es intentar hacer entender al usuario que los retrasos son lógicos ante tanta demanda”, declara Isabel Galán, especialista en servicios bibliográficos y trabajadora de la biblioteca de la ONCE.
En los últimos años esta biblioteca ha ido adaptándose a las nuevas tecnologías y ahora es posible transcribir los libros desde casa. “El servicio de biblioteca digital es el que más me gusta. Soy muy independiente y esto me da libertad. Lo puedes hacer desde cualquier lugar y en cualquier momento porque es muy rápido. Puedes transcribir un libro de dos formas: un libro hablado, es decir, en formato audio, puede transcribirse en unos cinco minutos y es tan sencillo como grabarlo en un CD. Si lo quieres leer, lo puedes hacer gracias a la línea de braille, un sistema de lectura fundamental para nosotros ya que a través de ella podemos trabajar con el ordenador. Te lo descargas como archivo de texto y gracias a la línea de braille, que va unida al teclado y a la CPU del ordenador, lo puedes ir leyendo tranquilamente”, explica Carlos.
“A mí me gusta más leer en braille porque del libro va directamente a mi cabeza. Soy un gran defensor de este sistema. Es verdad que el formato audio es más rápido y más cómodo porque los libros en braille son muy voluminosos ya que suelen ocupar muchas páginas. Pero para comprender y memorizar es mucho mejor leerlo que escucharlo a través de otra voz”, añade.
Los usuarios de esta biblioteca de la ONCE pueden recibir los libros que han solicitado o comprado de varias maneras: por envío postal, a través de un correo especial llamado CECOGRAME o por envío a domicilio, a través de una agencia de transporte. Esta última opción es la que más demandan los usuarios.